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Músicas Nórdicas
Hogares de niebla y noches blancas

7 al 28 de abril de 2008
Cartel
Auditorio Municipal de Logroño. 20,30 h
Entrada Libre. Plazas Limitadas

Parte I
Edvard Grieg (1843- 1907)
Sonata nº 1 en Fa Mayor, opus 8 (1865)
Dedicada a Benjamin Fedderson
· Allegro con brio · Allegretto quasi andantino · Allegro molto vivace
Sonata nº 2 en Sol Mayor, opus 13 (1867)
Dedicada a Johan Svendsen
· Allegro vivace · Allegretto tranquillo · Allegro animato

Parte II
Carl Nielsen (1865-1931)
Sonata nº 1, en La Mayor, opus 9 (1895)
· Allegro glorioso · Andante · Allegro piacevole e giovanile

Intérpretes
Joaquín Palomares, Violín
Michel Wagemans, Piano

Lunes 7 de abril, 20,30h.
Primer concierto

Sonatas para violín y piano
Joaquín Palomares, Violín
Michel Wagemans, Piano

En el programa de hoy figuran dos importantes maestros escandinavos, Edvard Grieg y Carl Nielsen.

AlestudiarelromanticismomusicaldeNoruega habría que distinguir dos generaciones: una primera capitaneada por el gran violinista y compositor Ole Borneman Bull (1810-1880), el Paganini noruego, gran amigo y primer protector de Grieg, y otra segunda, ya plenamente romántica e inserta en las más avanzadas tendencias de la música europea. Esta tuvo a Grieg como caudillo indiscutible, pero hubo junto a élautoresdefuertepersonalidad.Casitodossevieron implicados en el inestable equilibrio impuesto por la situación de su país y también por los condicionantes de la época: encontrar un difícil compromiso entre el afianzamiento de lo nacional, en el caso noruego limitado por la presión del gobierno sueco, y la necesaria incorporación al europeísmo, también en este caso impuesto en exclusiva desde las aulas mendelssohnianas de Leipzig.

De esta segunda generación romántica es justo destacar a Rikard Nordraak (1842-1866), nacido un año antes que Grieg, extraordinario talento prematuramente desaparecido, pero aún así, paladín de un arte genuinamente nacional.

La figura de Nordraak está vinculada a una estancia del joven Grieg en Dinamarca, que fue trascendental para su posterior visión de su arte.

Grieg tenía veinte años cuando, desde Leipzig, encuyoConservatoriohabíaestudiadoporconsejode Ole Bull (alumno, entre otros, de Spohr), se trasladó a Copenhague, verdadera Atenas del arte escandinavo y ciudad siempre abierta a las novedades. No hace mucho había fallecido Kierkegaard y aún vivía Hans Christian Andersen, dos geniales escritores, no por diferentes alejados espiritualmente. En Copenhague encontró amigos decisivos, como los compositores Niels Gade (1817-1890) y Johann Peter Emilius Hartmann (1805-1900), director del Conservatorio y autor de las primeras óperas danesas de importancia. Hartmann fue profesor de Carl Nielsen, el mejor sinfonista nórdico junto a Sibelius, hoy aquí representado por una de sus sonatas para violín y piano.

Tanto Hartmann como Gade acogieron a Grieg con entusiasmo y le dieron valiosos consejos. El mismo Grieg diría luego que la amistad de Gade fue más provechosa que todos los años de Conservatorio de Leipzig. En cuanto a Hartmann, Grieg sintió una enorme admiración por la música y las ideas de este verdadero fundador de la escuela escandinava.

El joven de Bergen, o sea Grieg, parecía ir descubriéndose a sí mismo en Copenhague, cuando a comienzos de 1984 se hizo amigo de Rikard Nordraak. Se lo presentó una noche en el Tívoli el escritor Thorensen y casi inmediatamente surgió entre ellos una estrecha corriente de simpatía. Nordraak tenía su misma edad, era noruego y pariente (primo) del escritor Björnson. Prototipo del artista romántico, soñador, iconoclasta, Nordraak estaba animado por el más impetuoso nacionalismo, pero al principio trató de insertarlo en el estilo internacional impuesto por los músicos alemanes. En sus últimos años, ya mucho más formado y seguro de lo que debía hacer, renegó de esa postura y se aproximó al impresionismo francés.

La obra de Grieg más apreciada, tal vez sea, junto al Concierto para piano Op. 16 y la música incidental al Peer Gynt de Ibsen, la que se enmarca en la pequeña forma, en especial las canciones y las Piezas líricas para piano.

Sin embargo Grieg cultivó también la gran forma. Es autor de una Sinfonía, del citado Concierto en La menor, de un Cuarteto de cuerda, incluido en este ciclo, de tres sonatas para violín y piano, una para violonchelo y piano y otra para piano solo.

La Sonata num. 1 en Fa mayor, Op. 8 paraviolín y piano de la época danesa a la que nos hemos referido en estos comentarios, fue escrita en Rungsted durante el verano de 1865, cuando el compositor tenía 22 años de edad. Lo hizo en la casa de un mecenas y melómano, Benjamín Feddersen, a quien dedicó la obra. En casa de Feddersen, en Copenhague, se reunía un grupo de músicos: Horneman, Mathison, Hansen, el cantante Steenberg y otros que, bajo el impulso de Nordraak, constituyeron la sociedad Euterpe para impulsar la música nórdica y ofrecer las nuevas obras en concierto. Para Euterpe compuso Grieg su única sinfonía, tantos años oculta. Ya había compuesto para entonces la Sonata en Mi menor Op. 7, para piano.

Y luego la Sonata en Fa mayor, Op. 8, para violín y piano, donde desprende la euforia de la juventud, siempre dispuesta a contar muchas cosas, a la cual debemos añadir la devoción que sentía hacia el paisaje nórdico, en este caso el marino del Byfjord del pequeño puerto de Rungsted.

Su tema principal del primer movimiento de la Sonata en Fa mayor se caracteriza por la longitud de su melodía. Aparece más adelante un pasaje lento que remansa lo intenso de la primera sección.

El movimiento central es un «allegretto» en donde se presenta un tema sencillo y directo en La menor. La parte intermedia, o trío, es una danza campesina llamada springer con ritmos propios del país, que deriva a un «crescendo» muy bien traído, como es en general todo este encantador movimiento. Está menos conseguido el «allegro molto vivace» final, no tan ingenioso ni cohesionado, aunque el compositor trata de mejorarlo con un fugato que no deja de tener su función constructiva. Lo más atrayente es el tema principal, muy schumanniano.

La primera Sonata Op. 8 para violín y piano, se estrenó en noviembre de 1865 en la Gewandhaus de Leipzig por el violinista sueco Anders Patterson y el compositor al piano. Cuatro años más tarde recibió Grieg una carta de Liszt expresándole su satisfacción por el vigoroso talento que demostraba esta sonata y en febrero de 1870, hallándose Grieg en Roma puso escuchar su sonata en un concierto del pianista Sgambati y el violinista Pinelli (cuyo excelente retrato, obra de Eduardo de Rosales, se halla en la ampliación del Museo del Prado), gracias a los buenos oficios de Liszt, que estuvo presente en la sala.

Grieg deseaba dominar la gran forma y en el verano de 1867 compuso una segunda sonata para violín y piano, esta vez en Sol mayor. Frente a la apelación a las armonías nórdicas y a la música tradicional noruega que sedujo a Liszt, en esta Sonata op. 13, Grieg buscó una mayor unidad temática para otorgar más cohesión a los tres movimientos. Por supuesto volvió a recurrir al folklore noruego y a los ritmos de danza, pero ya muy apartado del levemente perceptible academicismo de la anterior, Op. 8.

Lo rapsódico del violín en el «allegro vivace» inicial, deja paso a un «allegretto tranquillo», cuyo bello tema expresa acaso la felicidad del compositor tras la boda, durante aquel verano de 1867, con su prima Nina Hegerup, cantante a la que dedicó numerosos lieder. Sgambati, que los conoció en Roma, escribió en 1870: «La señora Nina Grieg es dueña de una voz que, sin ser poderosa, le permite cantar melodías de su esposo con un arte perfecto en tonalidades de extraordinaria gracia».

Añade más adelante que esas canciones de Grieg para ella «son el elemento esencial y la alegría de su vida de artista». Una alegría que emerge con elegancia y naturalidad, en el tercer movimiento de la Sonata en Sol mayor Op. 13. La Sonata está dedicada a Johan Svendsen (1840-1911), fundador con él de la SociedaddeMúsicadeCristianía(hoyOslo).Elestreno tuvo lugar en la capital noruega con Grieg al piano y Gudbrand Bohn al violín.

A Grieg le había impresionado mucho la Sinfonía núm. 1 en Re mayor Op. 4, de Svendsen, hasta el punto de renunciar a competir con él en el plano sinfónico. Y realmente sólo con escuchar el espléndido «andante» de esa sinfonía, se comprende su renuncia.

La influencia de Svendsen precisamente, aliada a la de Brahms, se detecta en la primeras obras de cámara del danés Carl Nielsen (1865-1931), por ejemplo en su Cuarteto en Fa menor, Op. 5, del año 1890. Como su colega sueco Wilhelm Stenhammar (18711927), la influencia de Brahms pesa en la primera eta-pa de Nielsen de modo evidente. Se aprecia muy bien en la Sonata núm. 1 en La mayor, Op. 9, que cierra este programa del violinista Joaquín Palomares y el pianista Michel Wagemans; se prolongará hasta piezas mucho más tardías, como el Concierto para violín orquesta, Op. 33. La Sonata Op. 9 se inicia con optimismo en el «allegro glorioso». En el «andante» lo melódico, más expansivo, impera, para finalizar con un «allegro piacevole e giovanile» que expresa bien su carácter agradable y particularmente vital y juvenil. La Sonata está fechada en 1895 y se podría decir que es un feliz resultado de los estudios de Nielsen de violín, en Copenhague, con Niels Gade.

INTÉRPRETES:

Joaquin Palomares. Violín
Violín concertista. Ganador del Primer Premio en los más prestigiosos concursos nacionales y laureado en varios internacionales, está considerado por la crítica musical como uno de los mejores violinistas españoles de todos los tiempos.

Diplomado Superior de Violín y Música de Cámara» con la más Grande distinción» por los conservatorios de Valencia y Bruselas con los maestros Alos, Leon-Ara, Kleve, de Canck y van den Doorn. Completa su formación como concertista con los virtuosos V.Klimov, D.Zsigmondi y A.Rosand (continuador de la escuela de Auer, Heifetz, Zimbalist), con quien desarrolla un estilo romántico-virtuoso refrendado con críticas nacionales como las de El País: «Violinista de extrovertida técnica, sonido potente e incisivo, que impuso en todo momento la indiscutible ley del virtuoso» e internacionales (Stuttgarter Zeitung: «Un poeta-virtuoso con temperamento latino», American Record Guide: «Sus interpretaciones están dotadas de un vigor y pasión inusuales, siempre al servicio de la música».

Con su debut como solista a los 15 años (Concierto para violín de Beethoven) y participación, un año más tarde en el Carl Flesh Violin Competition de Londres, inicia una carrera artística por las mejores salas de Europa y Japón (Concert-Haus de Viena y Oslo, Auditorio Nacional, Teatro Real, Palau, Sala Maffeiana de Verona, etc.) actuando como solista con las Orquestas Nacional de España, de Valencia, Sinfónica de Asturias, Ciudad de Málaga, Sevilla, Castilla y León, Región de Murcia, Mozart de Viena, Orquesta de Cámara de Lodz y con las mejores orquestas de cámara españolas, etc.; junto a directores como Serebrier, Chernouschenco, Mester, Colomer, Galduf, Salwarowski, Jurowski, etc.; participando en prestigiosos Festivales como Santander, Granada, Málaga, Spoleto o Santorini; junto a intérpretes como

A. Rosand, R.Aldulescu, J.Levine, entre otros. Realiza CD’s y grabaciones para los sellos Prodigital Records (USA), Bravo Artist (España), Master Record CD (España), ASV (Reino Unido) DAHIZ Productions y RNE, que incluyen la obra para violín y piano de Brahms, Bartok, Granados, Turina, Grieg, Fauré (Cuartetos), Elgar, Delius (primicia mundial-1998), obtiene nominaciones para los Premios Gramófono 1999 junto al violísta P. Cortese y el pianista M. Wagemans por su CD sobre Milhaud, etc.

A los veintidós años ocupó la Cátedra del Conservatorio de Barcelona (84-85) y desde 1985 la del Conservatorio Superior de Murcia. Músico polifacético-solista, camerista, pedagogo o Director es, además, Fundador de Orquestas como la Orquesta Clásica «Ciudad de Murcia», «Valencia Sinfonietta», «The Art Tango Ensemble», Camerata «Virtuosi», «Beethoven Klavier Quartett o Beaux-Arts String Trio. Invitado a realizar Clases Magistrales en centros como el « Conservatoire Royal de Musique de Bruxelles (Bélgica), Conservatorio de Reykjavik (Islandia) y en gran parte de los conservatorios españoles. En sus conciertosactúaconunmagnificoviolínNicolausGagliano (Nápoles-1761) y R.Regazzi (Bolonia-2003).

Michel Wagemans. Piano
Nació y creció en Bélgica. Estudió en Bruselas y en Viena con Robert Steyaert y Paul Badura Skoda.

Ganador de premios importantes en los concursos internacionales de Senigallia, Oporto, Barcelona (Maria Canals), ha tocado como solista en toda Euro-pa, en EEUU, en Sudamérica, y en parte de Asia.

En su bien conocida trayectoria camerística colaboró asiduamente con Jean Pierre Rampal, Janos Starker, y Josef Suk, y actúa habitualmente con prestigiosos músicos de la talla de Claudi Arimany, Marçal Cervera, Claude Delangle, Eduard Gimenez, Ab Koster, Maxence Larrieu...

Es miembro fundador del Beethoven Klavier Quartett y forma dúo estable con el violinista Joaquín Palomares desde 1992.

Michel Wagemans es desde 1992 profesor de piano superior en el Conservatorio Superior de Música del Liceo de Barcelona. Ha impartido masterclases en diversos conservatorios y dirige junto con Carmen Bustamante y Gonçal Comellas un curso de verano en Gerona.

Su amplia discografía, alabada en revistas especializadas como Diapason, Le Monde de la Musique, Gramophone, BBC Music Magazine, American Record Guide, CD Compact, Scherzo, Ritmo, está caracterizada por un eclecticismo notable. Grabó CDs dedicados a Brahms, Delius, Elgar, Fauré, Gerhard, Granados, Grieg, Milhaud, Mompou, Prokofiev, Scarlatti, Padre Soler, Josep Soler, y Turina.

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