X Semana de Música Antigua de LogroñoVENTA DE ABONOS: Del 25 al 31 de agosto, ambos inclusive.
VENTA DE LOCALIDADES: Del 1 al 7 de septiembre, ambos inclusive.
PUNTO DE VENTA: Oficina de Turismo de Logroño c/Portales, 50, en horario de 9 a 14 y de 17 a 20 horas, de lunes a domingo.
Precio Abonos para los cuatro conciertos: 18 €
Precio localidades para cada concierto: 6 €
Todas las entradas son numeradas.
A partir del día 8 de septiembre y durante los días de los conciertos,
si quedan entradas, se venderán desde dos horas antes del inicio de
la actuación en las taquillas de Riojafórum.
NOTAS
Todas las actuaciones darán comienzo a las 20,30 h.
Riojafórum abrirá las puertas 30 minutos antes de la hora del
inicio de los conciertos, salvo causa de fuerza mayor.
En atención al público y a los artistas, se ruega puntualidad,
así como desconectar las señales acústicas de relojes
y teléfonos durante los conciertos. Una vez comenzado el espectáculo
no se permitirá la entrada a la sala, salvo en descansos o intermedios
si los hubiera.
Queda prohibido todo tipo de filmación, grabación o realización
de fotografías.
Cultural Rioja (si las circunstancias lo exigiesen) podrá alterar el
programa anunciado. De los posibles cambios se informará oportunamente.
THE HARP CONSORT
Martes 9
“El arte de fantasía”.
| PROGRAMA: El arte de fantasía Venegas de Henestrosa 1557 Luys Ruiz de Ribayaz 1677 120 años de danza, música, tientos y canciones de España, Portugal y Sudamérica |
|
| 1ª PARTE: | |
| Fantasía de consonancias y redoble Pabana: Niña era la infanta Gagliarda: La gamba |
Luys Milán (c1500-c1561) El Maestro 1536 Anon Cancioneiro de Lisboa (S. XVI) Improvisación tras Henestrosa |
| Canto llano: Pange lingua gloriosum Quien uviessse tal ventura Romance: Quien uviesse tal ventura Baile de marinero |
Canto mozárabe Diego Pisador (fl 1552) Improvisación Anon |
| Tiento XVIII Villancico: No haya más dulce alegría Villancico: ¡Oh, qué bien que baila Gil! |
Cabezón/Henestrosa Gaspar Fernandes (c1565-1629) Anon (Siglo XVII español) |
| Pabanas Les folies d’Espagne Chaconas: Toquen los rabeles |
Luys Ruiz de Ribayaz Luz y norte 1677 Improvis. tras Feuillet (Chorégraphie 1700) Gaspar Fernandes |
| 2ª PARTE: | |
| Fantasía de Luduvico Senhora del mundo Xácara: Tres moricas |
Alonso Mudarra (c1510-1580) Anon Cancioneiro de Paris (S. XVI) Diego Fernández (†1551) |
| Fantasia de harpa Diferencias sobre las vacas Recercada de tenore |
Mudarra Narvaez/Henestrosa Diego Ortiz. Tratado de glosas 1553 |
| Romance: Marizápalos a lo divino Gallardas |
Anon (S. XVII. Perú) Ribayaz (Luz y norte 1677) |
| Fandango Fandango Folía: Não tragais borzeguis pretos |
Santiago de Murcia (c1682-fl 1714) Tradicional española Anon Cancioneiro de Paris |
THE HARP CONSORT
Mercedes Hernández– soprano
Nancy Hadden – flauta, guitarra
Steven Player – guitarra
Paulina van Laarhoven – viola da gamba, guitarra
Ricardo Padilla – percusión, guitarra
Dirigido por Andrew Lawrence-King – arpa española y salterio
The Harp Consort es un ensemble que se caracteriza por la improvisación
dentro de los diferentes estilos del barroco, renacimiento y música
medieval. El grupo se inspira en los consortes de la Inglaterra del siglo XVII
durante el reinado de Carlos I: en contraste con las orquestas homogéneas
de cuerda (que también se formaron en esa época) el Consorte
aportó tanto solos de instrumentos– arpas, laúdes, claves
y cuerda – como de voces, creando nuevas combinaciones musicales. Al
igual que los Consortes originales del siglo XVII, The Harp Consort está formado
por instrumentos de basso continuo reuniendo músicos internacionales
que forman una gran variedad de timbres.
Aunque los instrumentos de bajo continuo tienen una base escrita, los músicos
improvisan las armonías y melodías con el resto de los instrumentos,
con el estilo apropiado para cada periodo y país. The Harp Consort toma
el continuo como un modelo a seguir para toda clase de actuaciones, combinando
la espontaneidad de la improvisación y prestando especial atención
a los colores de cada repertorio.
Los programas The Harp Consort abarcan desde el teatro medieval y las canciones
para solistas hasta la ópera barroca, desde obras nuevas para instrumentos
antiguos hasta exuberantes suites con bailarines. Las actuaciones del ensemble
comprenden danzas españolas del siglo XVII, planxties irlandesas y danzas
del barroco alemán.
Andrew Lawrence-Kings, virtuoso del arpa barroca y continuo lleno de imaginación,
Andrew Lawrence-King es uno de los principales intérpretes de Música
Antigua del mundo. En su faceta de director, sorprende su creatividad y su
capacidad creativa y llena de inspiración, realizando su labor desde
alguno de los muchos instrumentos de continuo (incluyendo el arpa, órgano,
clave o el psalterio) que el mismo interpreta. Ha dirigido óperas barrocas
y oratorios en La Scala, Milan; Sydney Opera House; Casals Hall, Tokio; Berlin
Philharmonie; Vienna Konzerthaus; Carnegie Hall de New York; y Palacio de Bellas
Artes de la Ciudad de Mexico.
Su carrera musical comenzó en el coro de la Cathedral & Parish Church
de St Peter Port Guernsey, donde obtuvo una beca de órgano para Cambridge,
completando sus estudios en el London Early Music Centre. Rápidamente
se estableció como uno de los mejores y más versátiles
intérpretes de continuo junto a los mejores ensembles de Europa, fundando
y codirigiendo su propio grupo Tragicomedia en 1988. Colaboró con Hesperion
XX y Jordi Savall como arpa solista y fue nombrado Profesor de Arpa y Continuo
en la Akademie für Alte Musik, de Bremen.
En 1994 Andrew Lawrence-King forma su propio ensemble, The Harp Consort, inmediatamente
invitado por Harmonia Mundi para realizar una serie de grabaciones tanto junto
al ensemble como en su faceta de solista en un periodo de siete años.
Andrew Lawrence-King ha dirigido la producción de la obra de Peri Euridice
en Los Angeles Getty Centre con motivo del 400 aniversario de la primera ópera,
y esta temporada dirigirá Almira de Handel para el Helsinki Stadia.
Su trabajo sobre las danzas del siglo XVII junto a Steven Player & The
Harp Consort ha convertido al ensemble en merecedor de una reputación
sin precedentes por el estilo y la creatividad de sus actuaciones, y su álbum
a dúo junto a Paul Hillier fue elegido por Elvis Costello como grabación
del año en la revista Rolling Stone. Ha recibido el galardón
de Doctor Honorífico de la Universidad de Sheffield por sus logros y
descubrimientos de la opera Barroca.
Mercedes Hernández, soprano, Nace en Santiago de Compostela. Estudia
canto, especializándose en música antigua, en el Conservatorio
de Toulouse (Francia), en la Msikhochschule de Trossingen (Alemania), y en
la Schola Cantorum
Basiliensis (Basilea-Suiza) con profesores como Guillemette Laurens, Richard
Levitt y Montserrat Figueras.
Colabora en concertos y grabaciones con destacados grupos como La Capella Reial
de Catalunya, que dirige Jordi Savall, Le Parlement de Musique, dirigido por
Martin Gester, Ensemble Elyma, con Gabriel Garrido, Harp Consort con Andrew
Lawrence King, La Fenice con Jean Tubery, etc., habiendo actuado en muchos
de los principles auditorios y festivales de Europa y América.
Funda Resonet en 1989 con el laudista Fernando Reyes en Santiago de Compostela,
con quien ha realizado cuatro discos con músicas renacentistas y barrocas
en torno al Camino de Santiago y otro con la adaptación de los Cantares
Gallegos de Rosalía de Castro.
En cuanto a la ópera, en 2002 debuta en el Gran Teatre del Liceu de
Barcelona con el rol de Ninfa de la ópera de Claudio Monteverdi L’Orfeo
dirigida por Jordi Savall, con quien también canta canta el papel de
Alecto de la ópera de Juan Hidalgo Celos aun del aire matan en Viena,
y el papel de Anima Beata de La representazione de anima e corpo de Emilio
Cavalieri en 2004 en Graz . Con Gabriel Garrido interpretó la Ninfa
del Orfeo de Monteverdi y Clito de La virtu d’strali d’amorede
Cavalli. Canta en 2004, 2006 y 2007 La Serva Padrona de Pergolesi en Ginebra.
Impartió cursos de canto en Santiago de Compostela, Barcelona, Freiburg
(Alemania) y en La Habana.
COMENTARIOS AL PROGRAMA
El arte de la fantasía
La aparición de partituras instrumentales constituyó una auténtica
revolución en el desarrollo de la cultura y la música del Renacimiento
europeo. De entre todos los estudios acerca de este hecho destaca el del musicólogo
Kämper (1976) quien afirmó que la emancipación de la música
instrumental con respecto a la vocal se produjo a finales del siglo XV y a
lo largo de todo el siglo XVI debido a tres factores fundamentales: el ascenso
social de la burguesía, con el consiguiente respeto hacia los músicos
y la teoría de la música; el creciente empleo de instrumentos
en el acompañamiento del canto; y la aparición de un nuevo ideal
sonoro que trajo consigo grandes innovaciones en la tecnología de los
instrumentos. El florecimiento de la música instrumental en el contexto
de las cortes hispánicas del siglo XVI tuvo seguramente mucho que ver
con estos tres factores.
Numerosos documentos de muy diversa índole (relatos de fiestas, obras
poéticas o narrativas, inventarios o testamentos, entre otros) atestiguan
la gran variedad de instrumentos que se podían escuchar en las cortes
de Carlos I o de Felipe II. Son especialmente interesantes las descripciones
que de estos instrumentos escribieron teóricos como Tomás de
Santa María (“Arte de tañer Fantasía para tecla,
arpa y vihuela”, Valladolid, 1565) o Juan Bermudo (“Declaración
de instrumentos musicales”, Osuna, 1555). Sin duda, los instrumentos
más apreciados en aquella época fueron los de cuerda pulsada,
especialmente la vihuela y el arpa, y los de tecla (clave y órgano).
Para ellos se escribieron gran cantidad de obras que formaron uno de los repertorios
más interesantes de la historia de la música occidental.
Como señala R. Pérez Arroyo, durante esta época convivieron
en la península Ibérica vihuelas, guitarras y laúdes,
aunque “cabe destacar que un cierto sentimiento de rechazo hacia los
moriscos, sobre todo en Castilla, inclinó la balanza a favor de la vihuela”,
un instrumento que resultaba “excelente” como acompañante
y como solista. Solía tener seis órdenes de cuerdas de tripa
y se puede considerar antecedente de la guitarra de cinco órdenes, instrumento
que triunfará durante el barroco, ya en el siglo XVII. Desde el “Libro
de música para vihuela titulado El Maestro” de Luis de Milán
(c.1500-c.1561), editado en 1536, fueron muchos los compositores y tañedores
que contribuyeron brillantemente a la elaboración de este bello repertorio:
Luis de Narváez, Alonso Mudarra o Diego Pisador, entre otros.
En cuanto al arpa, ocupó un puesto muy relevante en los conjuntos instrumentales
del Renacimiento español. Poco a poco se fue imponiendo el arpa cromática
o de dobles órdenes, que poseía dos filas de cuerdas con las
que se podían realizar cromatismos y otros efectos sonoros. Según
relata R. Pérez, combinada con otros instrumentos hacía los efectos
de tiple y bajo por su gran extensión, cualidad que no tenían
otros instrumentos punteados como el laúd o la vihuela, de extensión
más reducida; además, el sonido de sus cuerdas de tripa era afinado
y limpio, sin tener que pisar ningún traste.
Muy presente en las iconografías de ángeles músicos desde época
medieval, el arpa fue muy habitual en las capillas de las catedrales españolas
y viajó con rapidez al otro lado del Atlántico, especialmente
a tierras de los actuales México, Colombia, Venezuela o Perú.
Según G. Camacho, las características sonoras, simbólicas
y técnicas del arpa hicieron de este instrumento un ideal para la evangelización
indígena. Además, estudiando el proceso colonial, no es de extrañar
que las cortes virreinales en América emularan las lujosas cortes europeas;
para R. Stevenson, los grandes banquetes eran acompañados frecuentemente
por música de arpas y vihuelas. También la música de danza
en contextos cortesanos fue interpretada por conjuntos de arpas.
Fue relevante la edición del “Libro de Cifra Nueva para tecla,
harpa y vihuela” (1557) de Luis Venegas de Henestrosa. Se trata de una
colección de 138 piezas que en muchos casos son adaptaciones de obras
de grandes compositores de su tiempo como Cabezón, Mudarra o Narváez.
Según I. Deleyto, la principal novedad de este libro fue la introducción
de un sistema de tablatura en cifras para teclado y arpa, un tipo de notación
musical que utilizaba números y que facilitaba enormemente la difusión
de la música entre los cada vez más numerosos aficionados a la
interpretación doméstica.
La tablatura ya se había utilizado en piezas para vihuela pero la edición
de Henestrosa fue la primera en emplearla para el arpa y los instrumentos de
teclado. Después llegaría la edición de piezas de Antonio
Cabezón, elaborada por su hijo Hernando en 1578.
Muchos musicólogos han explicado la configuración de un repertorio
nuevo de música instrumental a comienzos del siglo XVI. Todos coinciden
al señalar que hay varios procedimientos compositivos que dieron lugar
a géneros instrumentales modernos; el más evidente consistía
en imitar la polifonía vocal y ejecutarla con los instrumentos que se
tuviera a mano, muchas veces organizados en familias. Como escuchamos en este
programa, era normal que los modelos vocales en los que se basaban las improvisaciones
instrumentales procedieran de la música sacra (por ejemplo el canto llano
Punge lingua gloriosum) y de canciones polifónicas profanas como romances
o villancicos, de tradición más popular. Muy populares fueron también
las piezas de danza, muy apropiadas para ser ejecutadas e improvisadas con instrumentos.
Pavanas, gallardas, fandangos y folías eran habituales en las fiestas
cortesanas de las cortes españolas en la península y en América.
Sin duda, las formas musicales más novedosas que surgieron para la interpretación
instrumental fueron las derivadas de procedimientos compositivos basados en la
improvisación. Fantasías, recercares y canzonas fueron muy apreciadas
por la mayor parte de los compositores de la época por su complejidad
en las texturas contrapuntísticas y por la enorme inventiva que desarrollaban
los intérpretes, preocupados por crear un lenguaje apropiado para las
características técnicas y sonoras de su instrumento. En aquella época,
tan alejada de normas como nuestros actuales derechos de autor, era común
que los tañedores de instrumentos realizaran improvisaciones sobre piezas
concretas, mezclando unas con otras o añadiéndoles nuevas secciones.
Para Lawrence-King, esta práctica fue “consecuencia lógica
de la cultura de la época de Henestrosa: no sólo se daría
la excelencia artística en la creación de una obra nueva, sino
también en la adaptación por otro músico de esa misma obra
a través de ornamentaciones escritas o improvisadas, variaciones y modificaciones
del original”.
La forma improvisatoria más extendida en la Europa del Renacimiento fue
la fantasía, confundida en ocasiones con el ricercare, otra forma ornamentada
y basada en la imitación. Según L. Jambou, tanto la fantasía
como el ricercare no dependían ya de ningún modelo vocal, eran
formas creadas ex profeso para instrumentos, eso sí, no especificados.
Este eminente musicólogo destacó las grandes dosis de inventiva
que mostraban los compositores de fantasías, obras artísticas que,
como sucedería siglos más tarde con el repertorio de Bach, también
tenían funciones pedagógicas (en tratados de la época se
decía que servían para “ejercitar las manos”). En las
cortes españolas, también se compuso una variante de la fantasía,
el tiento, inventado quizás por Henestrosa y Cabezón y desarrollado
ampliamente en la literatura para órgano de la España del siglo
XVII.
Un interesante ejemplo de cómo el arte de la improvisación y la
escritura en tablatura o cifras continuó su camino a lo largo del siglo
XVII es el del libro titulado “Luz y Norte Musical” (1677) del burgalés
Ruiz de Ribayaz, que acompañó a América al virrey de Perú,
muy aficionado a la guitarra. En el prólogo de esta interesantísima
colección de piezas instrumentales el propio Ruiz de Ribayaz describía
cómo en Perú los músicos no sabían leer cifras aunque
tañían diestramente la guitarra y cantaban de memoria. Según
A. Lawrence-King, “Luz y Norte” fue escrito como una guía
para la interpretación e improvisación de la música española:
fue una publicación que explica el distinto rumbo que tomó la interpretación
de la música barroca española si la comparamos con los estilos
francés e italiano.
Las piezas para arpa o guitarra de la colección de Ruiz de Ribayaz debieron
ser muy populares en el virreinato de Perú y también aquí en
la península. Se da la circunstancia de que cuando en 1701, con motivo
del cumpleaños de Felipe V, se estrenó por primera vez una ópera
en el Nuevo Mundo (“La Púrpura de la Rosa”), se interpretaron
numerosas improvisaciones de danzas populares que los nativos habían aprendido
gracias al libro de Ruiz de Ribayaz.