Delicias españolas.
Parte I
Eduardo Lopez Juarranz (1844-1897)
Melodia En Fa
Jose Hurtado (S. XIX)
Adagio Y Rondo
Jesus De Monasterio (1836-1903)
Andante Religioso
Ruperto Chapi (1851-1909)
Nocturno (interludio de «El Rey que rabió»)
Allegretto
José I. Jimeno De Lerma (1842-1903)
Andante Cantabile
Parte II
Marcial del Adalid (1826-1881)
Serenata · Allegretto non troppo
Jesus de Monasterio (1836-1903)
Andantino Expresivo
Blas Garcia (S. Xix)
Melodia · Andante un poco mosso
Violín solo: David Martínez
Jose Maria Echeverria (1855-?)
Intermezzo · Adagio
Jose Maria Echeverria (1855-?)
María Luisita Gavota Op. 12
Intérpretes:
Camerata del Prado director: Tomás Garrido
Eduardo López Juarranz
Melodía en fa
Famoso por sus Pasodobles -como el inmortal La Giralda, estrenado en París en la Exposición Universal de 1889- y su música para banda, nació y murió este singular músico en Madrid (13-IX-1844?/16- I-1897). Estudió en el Conservatorio de su ciudad, siendo durante algunos años oboísta de la orquesta de la Sociedad de Conciertos; posteriormente entró como director en el cuerpo de bandas militares y ahí desarrolló principalmente su carrera, alcanzando numerosos premios con estas agrupaciones tanto como compositor como director (es famosa su intervención con la banda de Ingenieros en la citada Exposición de París). A pesar de su dedicación a las bandas, López Juarranz también compuso música para orquesta y numerosas piezas religiosas, tanto cantatas como obras para coro.
Esta Melodía en Fa es una bellísima obra. Su autor poseía un gran instinto melódico y un gran dominio de la armonía, factores que junto a cierto tratamiento contrapuntístico dan a la obra un vuelo e interés musical por encima de la típica música romántica de salón.
José Hurtado
Adagio y rondó clásico para cuerda
Pocas cosas se conocen de este compositor que fue alumno de E. Arrieta en Madrid y que en 1890 publicó Cien cantos populares asturianos armonizados y con acompañamiento de piano.
Este Adagio y Rondó clásico, interpretado por la Sociedad de Conciertos, fue premiado con medalla de bronce en la Exposición Literario-Artística, editando también el autor una adaptación para piano. Es una obra compacta en su forma, de bella factura y resuelta con muy buen oficio; especialmente el Rondó, que desarrolla una alegre vitalidad y dinamismo donde las cuerdas tienen una gran exigencia técnica.
Jesús de Monasterio
Andante religioso; andantino expresivo para instrumentos de cuerda.
Un gran virtuoso del violín, director de orquesta, compositor y pedagogo fue este insigne músico nacido en Potes en 1836 y muerto en Casar de Periedo (ambas en Cantabria) en 1903. Después de estudiar en Madrid se trasladó a Bruselas, donde completó su formación y ganó varios premios. Durante muchos años recorrió Europa (Gran Bretaña, Irlanda, Bélgica, Holanda, Alemania) tocando como solista con su Stradivarius o dirigiendo orquestas con gran éxito. A su regreso a Madrid, fundó en 1863 la Sociedad de Cuartetos y a partir de 1869 tomó parte activa en la Sociedad de Conciertos, dando a conocer numerosas obras de contemporáneos españoles y europeos. Como compositor también tuvo una gran actividad componiendo más de sesenta obras, algunas tan importantes como el Concierto para violín y orquesta en Si m. Como pedagogo se puede decir que es el padre de la moderna escuela española de cuerda: en la orquesta trabajó especialmente la unificación de los arcos y la articulación en las cuerdas, y entre sus alumnos destacó Pablo Casals, quien recordaba en una ocasión que Monasterio era «el maestro más grande que uno pueda haber tenido».
Tanto el Andante religioso como el Andantino expresivo (esta última dedicada ‘a la memoria de mi muy querida madre’), fueron estrenadas por la Sociedad de Conciertos de Madrid en el Teatro del Príncipe Alfonso; el Andante el 17 de Marzo de 1872 dirigido por el autor y el Andantino el 17 de Abril de 1881 dirigido por Mariano Vázquez. Monasterio, que conocía muy bien la música de los clásicos y de los primeros románticos, se inclinaba en sus composiciones, con buen oficio, hacia un romanticismo de corte clásico, y de ese sentir son representativas estas dos bellísimas obras.
Ruperto Chapí. NOCTURNO de ‘El rey que rabió’.
Es seguramente Chapí uno de los músicos españoles
más prolíficos y conocidos y, sin embargo,
más injustamente infravalorado. Nacido en Villena
(Alicante) el 27-III-1851 y muerto en Madrid el 25-
III-1909, se le recuerda sobre todo por sus magistrales
zarzuelas y se olvida con frecuencia sus grandes
y magníficas óperas de corte wagneriano; pero, además,
Chapí compuso 1 sinfonía, 4 cuartetos de cuerda
y varios poemas sinfónicos.
Este Nocturno es un pequeño interludio del IIº
acto de la zarzuela El rey que rabió. Tiene la peculiaridad
de que no lleva contrabajos, de esta forma el autor
consigue un efecto descriptivo del nocturno más leve
y ensoñador. Hace ya algunas décadas que esta obrita
se toca independientemente, popularizándola como
pieza de concierto el famoso director español Ataulfo
Argenta.
José Ildefonso Jimeno de Lerma
Andante Cantábile para instrumentos de cuerda.
Este músico nacido y muerto en Madrid (19-III- 1842/5-XI-1903), hijo del famoso organista riojano Román Jimeno que llegó a ser Maestro de Capilla de la Colegiata de San isidro de Madrid, continuó la profesión paterna de organista y, exceptuando el tiempo que estuvo de maestro de capilla y profesor del Seminario de Santiago de Cuba (plaza obtenida con 19 años), desarrolló su actividad en Madrid. Sustituyó a su padre como organista de la Colegiata de San Isidro, fue elegido académico de Bellas Artes en 1879 y en 1897 director del Conservatorio de Madrid. La mayor parte de sus obras fueron de carácter religioso participando en el movimiento de renovación que surgió a finales del XIX, aunque también compuso varias sinfonías, al menos cuatro, en su juventud.
En este Andante cantábile, mezclando varios estilos -la música de carácter religioso, el romanticismo de salón tan típico de la música española de este período o el posromanticismo centroeuropeo-, Jimeno imprime a la obra un gran lirismo y le dota de un variado desarrollo cercano a la ‘serenata’ de finales de siglo. Su estreno fue realizado en uno de los conciertos de temporada de la Sociedad de Conciertos de Madrid.
Marcial del Adalid
Sérénade pour instruments á cordes
(La biografía sobre M. del Adalid puede leerse en la reseña del Segundo Concierto)
Esta Sérénade pour instruments á cordes de 1880 se inscribe dentro de la tercera época de las tres que divide la música de Adalid la escritora Emilia Pardo Bazán y, según Soto Viso, está basada en el tema de la Romances sans paroles nº 2 del 3er cuaderno. Obra sencilla, delicada, atravesada toda ella de un aire nostálgico, parece recordar en su melodismo y color cierta lírica gallega, aunque, por otro lado, se aprecian similitudes con alguna música inglesa para cuerdas de la época.
Blas García
Melodía
Pocas cosas se conocen de este compositor fallecido en Madrid el 9-III-1891 y que fue intérprete de violín y viola, tocaba este último instrumento en la orquesta de la Sociedad de Conciertos de Madrid en la que entró en 1869. Compuso varias obras sinfónicas que fueron estrenadas en los conciertos de la Sociedad y, también para estos conciertos, realizó adaptaciones de dos obras de Gounod, Himno a Santa Cecilia para cuarteto y arpas y Serenata.
Esta Melodía, compuesta en mayo de 1879, fue estrenada por la Sociedad de Conciertos. Es una obra interesante con abundantes cambios de tonalidad y numerosos divisi en las partes instrumentales; se percibe en ella una ambición y un intento de ir más lejos en el tratamiento de la orquesta de cuerda que la simple música para salón de otros contemporáneos españoles.
José María Echeverría
María Luisita, Gavota Op. 12; Intermezzo Op. 27.
De este autor guipuzcoano nacido en Lasarte el 1-II-1855 se desconoce la fecha de su muerte. Comenzó sus estudios en Guipúzcoa continuándolos en Madrid con gran éxito; posteriormente regresó a San Sebastián donde se estableció y desarrolló su actividad profesional. Investigó en el folklore vasco publicando varias obras que fueron elogiadas por Pedrell; también participó en política y en la última guerra carlista, donde fue herido. Editó bastantes composiciones algunas de las cuales fueron interpretadas en la Sociedad de Conciertos de Madrid.
La Gavota fue editada en 1892 y el Intermezzoen 1895 dedicado a D. José Gaytán de Ayala. Son dos
delicadas y candorosas piezas genuinas representantes
de lo que se entiende por música de salón y música
de balneario, géneros muy en boga en el período finisecular.
La Gavota fue interpretada por la orquesta
de la Sociedad de Conciertos de Madrid, dirigida por
el maestro italiano Mancinelli, tanto en Madrid como
en San Sebastián.
Tomas Garrido