Delicias españolas.
Parte I
Marcial Del Adalid (1826-1881)
Cuarteto De Cuerdas Op 16 (1872)
Allegro · Andante quasi adagio· Minueto
Finale: Moderato molto quasi andante, Allegro assai
Rafael Pérez (¿-1884)
Cuarteto en Mib M (1860)
Allegro non troppo · Minueto - Trío: Allegro
Andante un poco mosso
Allegro moderato
Federico Olmeda (1865-1909)
Cuarteto en Mi M (1889)
Andante sostenuto · Scherzo - (Trío) · Adagio, In
conceptione Murillo · Final: Presto
Intérpretes:
Cuarteto ASSAI
Reinaldo Maceo Violín I
Gladys Silot, Violín II
José Martínez, Viola
Joaquín Ruiz Azurmendi, Violoncello
Marcial del Adalid
Cuarteto de cuerdas Op 16
Es Adalid, probablemente, el compositor gallego más importante del XIX y a su estudio y difusión se ha dedicado especialmente la musicóloga Margarita Soto Viso dedicándole numerosos trabajos biográficos, de análisis y edición de obras. Nacido en La Coruña el 24 de agosto de 1826 y muerto en su pazo de Lóngora el 16 de octubre de 1881, es enviado a los catorce años a Londres por su padre para estudiar piano y composición con I. Moscheles y allí comenzará a publicar sus primeras obras y contactará con el movimiento romántico. Desde su regreso a España en 1844 residió entre La Coruña y Lóngora, pero ello no le impidió entrar en contacto con los músicos residentes en Madrid y especialmente con Guelbenzu, el conde Morphy y el grupo en torno a la Sociedad de Cuartetos, donde se le interpretaron numerosas obras.
Hombre de gran cultura y sensibilidad casó con la poetisa Fanny Garrido que era gran amiga de la es33 critora Emilia Pardo Bazán. Fanny, mujer también de gran cultura, hablaba varios idiomas y publicó novelas en castellano bajo el seudónimo de Eulalia de Liáns,ejerció una gran influencia, ante todo poética, sobre él, aunque Adalid ya incluía citas literarias de Espronceda, Byron o Lamartine prologando sus obras y haciendo ‘alusión’ al contenido de la música. Compuso Adalid numerosa obras de toda índole para piano solo y a cuatro manos, una sonata para violín y piano, un trío, un cuarteto, obras corales, sinfónicas, la ópera Ines e Bianca que no pudo estrenar en vida, lo que le produjo una gran depresión, y sobre todo numerosas mélodies para canto y piano en seis idiomas.
E. Pardo Bazán, en un artículo titulado Un compositor español (Marcial del Adalid) publicado en el diario La Época de Madrid en enero de 1882, dice que la música de Adalid se puede dividir en tres épocas: una primera romántica, una segunda clásica y la tercera que corresponde a los últimos años de su vida. Seguramente es en esta tercera época que Adalid comenzó lo que sería el nacionalismo musical gallego, del que se le considera iniciador, con la publicación de sus Cantares Viejos y Nuevos de Galicia y la composición de la obra sinfónica Galicia, Marcha triunfalde 1881.
Este Cuarteto de Cuerdas Op 16 (del que Adalid hizo en 1879 una reelaboración como sonata para piano solo) está fechado el 26 de enero de 1872 y se le clasifica dentro de la segunda época compositiva que decía Pardo Bazán, la de carácter clásico, a la que se ajusta muy bien el estilo general del cuarteto.
Rafael Pérez
Cuarteto en MibM
No se conoce el lugar ni la fecha de nacimiento de este músico pero se sabe que estudió violín en el Conservatorio de Madrid. En 1846 es alabada por el crítico de La Iberia musical su labor como concertino de la orquesta del Teatro Circo y hacia 1860 participa ya junto a Monasterio en la interpretación de cuartetos en las casas de algunos nobles y políticos importantes de Madrid. En 1863, junto a Monasterio, Lestán, Castellano y Guelbenzu, funda la Sociedad de Cuartetos desempeñando la labor de segundo violín ininterrumpidamente hasta 1878 en que por motivos de salud lo va dejando poco a poco. También fue concertino de la orquesta del Teatro Real y socio fundador de la Sociedad de Conciertos de Madrid de la que fue secretario durante algunos años. En 1874 sustituye a Pedro Urrutia como profesor auxiliar de violín en la Escuela Nacional de Música, desempeñando este puesto hasta su muerte en 1884.
Además del Cuarteto compuso otras obras instrumentales en las que el violín siempre aparece como solista desarrollando un virtuosismo de gran dificultad técnica. Variaciones para violín y pequeña orquesta dedicadas a J. de Monasterio, Romanza para violín y piano, Fantasía para violín y piano compuesta sobre varios motivos de La Gisela de Adam y dedicada a su alumno Ricardo Velasco, Preludio para violín solo y Tres fantasías en miniatura para violín y piano formadas con motivos de la ópera Dinorah son sus otras obras.
Pérez dice en la portada de su cuarteto en cuatro movimientos compuesto en 1860 que es un ‘ensayo sobre este género de música’. Como se ve por la fecha, lo compuso tres años antes del comienzo de la actividad de la Sociedad de Cuartetos y su composición, por tanto, no tendría nada que ver con su actividad en esta sociedad como habitualmente se ha creído hasta ahora. Años antes, él y Monasterio habían coincidido en las sesiones de música de cámara que se realizaban en las casas de los políticos y ministros Juan Gualberto González, que tocaba el violín, y José de Aranalde, que tocaba el cello. Es posible que a raíz de estas sesiones, en las que se tocaban exclusivamente obras de Haydn, Mozart y Beethoven, Pérez tuviese la idea de componer su cuarteto y Monasterio la de fundar la sociedad de Cuartetos.
Cinco años después de fundar la sociedad, el cuarteto fue estrenado el 16 de febrero de 1868 en el salón del Conservatorio en una sesión extraordinaria de la Sociedad de Cuartetos dedicada a la música española junto a obras de Marcial del Adalid, Sonatina para piano a 4 manos, y Martín Sánchez Allú, Sonata en re para violín y piano. Las críticas del estreno fueron muy buenas y como escribe Monasterio en sus notas sobre la historia de la Sociedad de Cuartetos: ‘se repitieron el Minueto y Trío’.
Federico Olmeda
Cuarteto en MibM
Nacido en Burgo de Osma (Soria) en 1865 y muerto en Madrid en 1909 a la edad de 44 años, es el caso de este músico, como Arriaga, Gomis o Usandizaga, el de un joven genio muerto prematuramente.
Formado en su ciudad natal, sobre todo en el órgano y el contrapunto, consiguió bien joven por oposición el magisterio de la catedral de Burgos, pasando en 1907 a Madrid a ocupar el del Monasterio de las Descalzas Reales y a dirigir la revista La voz de la música. Ganó un concurso en Milán de composición de Fugas con una realizada sobre un tema dado que eran dos fugas superpuestas, una en tono mayor y otra en menor.
En su etapa burgalesa realizó dos importantes trabajos musicológicos, Memoria de un viaje a Santiago de Galicia o Examen crítico-musical del códice del Papa Calixto II, publicado en 1895, y Cancionero popular de Burgos, publicado en 1902 y conocido vulgarmente como Cancionero de Olmeda. Dice el hispanista francés H. Collet en su libro L’essor de la musique espagnole au XX siècle que «el artículo ‘Cante jondo’ de Manuel de Falla define técnicamente las características del melos gitano del Albaicín según los métodos de exégesis creados por Olmeda en cuanto al melos de Castilla».
Compuso una Sinfonía, el poema sinfónico El Paraíso perdido, piezas para orquesta de cuerda, para violín y piano, un cuarteto de cuerda, obras para pia37 no: Rimas, inspiradas en Bécquer, Sonata, publicada en Francia, Escenas nocturnas, Zortzicos, Valses y numerosa obra para órgano entre las que destaca Lamentación, según H. Collet digna de César Franck.
A su muerte, producida mientras realizaba las oposiciones al Conservatorio de Madrid que superó brillantemente, su gran biblioteca, que contenía numerosos manuscritos antiguos, polifonía e incunables, fue adquirida en subasta por el librero de Leipzig K. W. Hiersemann, quien a su vez la vendió después a la Hispanic Society of America de Nueva York.
Veinticuatro años tenía Olmeda cuando compuso este cuarteto en Burgos, donde está fechado el 23 de septiembre de 1889, y parece ser que se lo entregó a Monasterio para que lo interpretara en la Sociedad de Cuartetos, lo que nunca sucedió. Posteriormente, en 1891, Olmeda realizaría una segunda versión en la tonalidad de MibM con algunos cambios respecto a la primera. En este cuarteto, como en su música en general, Olmeda evolucionó desde un romanticismo con influencias de Chopin y Mendelssohn a un nacionalismo en la misma línea que sugería Pedrell. Este cuarteto pertenecería todavía a ese momento romántico del compositor influenciado por la poesía de Bécquer que también plasma en sus Rimas para piano y que le llevaba a encabezar las obras con citas poéticas. Es así que la segunda versión del cuarteto, la de 1891 en MibM que parece ser tampoco se ha tocado nunca en público, está encabezada por un texto que dice: «Óyete, escúchate y copia sin rebozo aquello que tu espíritu te dictare; ten por seguro que allí es donde reside la fuente de la belleza».