Delicias españolas.
Parte I
Francisco Andrevi (1786-1853)
Coriolano, escena con coros
(para Tenor, coro y piano)
Marziale (coro)
Recitativo (Coriolano)
Aria: Allegro, Andante, Allegro, Moderato
(Coriolano y coro)
Mariano Rodríguez De Ledesma (1779-1847)
Three Italian Notturnos, for two voices
(soprano y contralto)
I: Andante (Fra i lacci graditi)
II: Allegretto (In vanno t’adoro)
III: Andantino sostenuto (Povero cor)
Tre Ariette, per voce di basso
I: La felicitá, Andante (Di tanti miei tormenti)
II: Il capriccio, Allegro espressivo
III: Allegretto (Vorrei di te fidarmi)
Amo Te Solo, Te Solo Amai, Notturno for two voices
(soprano y tenor)
Andantino sostenuto
Pensiero (para bajo)
Largo (In questa tomba oscura)
Dov’e Il Mio Bene, Tersetto a tre voci
(2 sopranos y tenor)
Allegretto
Parte II
Fernando Sor (1778-1839)
4 Seguidillas, a tres voces con
acompañamiento de piano
1ª: Mucha tierra he corrido –
Cuantas naves se han visto
2ª: Cuando de ti me aparto
3ª: Qué costoso es el logro
4ª: Sin duda que tus ojos
José Melchor Gomis (1791-1836)
Inno A Venere (para tres voces y piano)
Andante lento
Pedro (Pérez de) Albéniz (1795-1855)
Serenata (para cuatro voces y piano)
Intérpretes:
Celia Alcedo, soprano
Ana García las Heras, mezzosoprano
Miguel Bernal, tenor
Héctor Guerrero, barítono
Riccardo Bini, piano
Francisco Andreví
Coriolano, escena con coros
Andreví había nacido en Sanahuja, Lleida, el 7 de noviembre de 1786 y, tras formarse con diferentes maestros en Barcelona y ordenarse sacerdote, había ocupado importantes magisterios de capilla en Barcelona, Valencia y Sevilla, llegando a la cúspide con su nombramiento como Maestro de la Real Capilla del Palacio de Oriente de Madrid en julio 1830. Su estancia en la capital resulta muy fructífera pero tormentosa. Tras la muerte de Fernando VII, para cuyas exequias compone la Misa de difuntos, obra de gran calidad y originalidad, sufre el primer reajuste de músicos ordenado por la reina gobernadora en 1834. De un segundo reajuste en 1836 que separa a 56 músicos y salmistas es culpado Andreví por sus compañeros que le acusan de realizar la lista por cuestiones políticas. Seguramente es a causa de este escabroso asunto que Andreví decide abandonar la Real Capilla y Madrid camino de Francia, donde se instala primero en Burdeos y después en París, ya que es acusado de 18 carlista. Después de su estancia francesa, Andreví regresa a Barcelona en 1849 donde es nombrado Maestro de Capilla de la basílica de la Virgen de la Merced, falleciendo en la ciudad condal el 23 de noviembre de 1853. Compuso numerosas obras (Pedrell decía que su fecundidad era su gran defecto) algunas de ellas de gran calidad y originalidad que, a pesar de que hoy día están olvidadas (seguramente el concierto de hoy será una de las primeras veces que su música suene después de muchísimos años) permanecieron en la memoria de los músicos españoles durante el siglo XIX y especialmente su Stabat Mater, compuesto durante su estancia en Burdeos. Bastantes años después de su marcha de Madrid, y según Saldoni, el ‘Stabat’ fue dedicado al infante don Sebastián Gabriel que en un ‘gran concierto sacro’ dado en Palacio con asistencia de la familia real, cantó la parte de tenor, dirigiendo la orquesta F. Frontera de Valldemosa.
De la obra que vamos a escuchar hoy poco sabemos. Seguramente fue compuesta para que la cantara como solista en alguna sesión musical palatina antes de la insurrección carlista el infante Don Sebastián Gabriel, a quien está dedicada «por el Maestro de la Real Capilla» según figura en la portada del manuscrito, lo que hace suponer que fue compuesta entre 1830 y 1836. Este infante, bisnieto de Carlos III, del que Goya hizo un retrato de niño, había nacido en Brasil. Su tía materna fue la primera esposa de Carlos Mª Isidro, el iniciador del carlismo, y a él se unió el infante como uno de los principales dirigentes carlistas. Tras el abrazo de Vergara se refugió en Nápoles y regresó a España a finales de la década de 1850 con la amnistía. Su relación con Andreví debió ser bastan19 te importante ya que, además de esta obra, le dedicó también su Stabat Mater que el infante cantó numerosas veces como solista.
El tema de Coriolano, muy de moda en la época napoleónica y entre los románticos por su visión del personaje en la historia como ‘un rebelde ante la sociedad’, fue tratado por Shakespeare, por Von Collin (en el que se basó Beethoven para su obertura) y en España por Calderón en su comedia Las armas de la hermosura. No parece haber rastro de ninguna de las obras de estos autores en el texto en italiano utilizado por Andreví, del que se desconoce su autor, que estaría más cercano a lo que fue el drama ‘cesareo’ italiano del XVIII. Andreví denomina a la obra ‘escena con coros’ y en ella aparece un enaltecido Coriolano, junto a su madre, su mujer y el ejercito de los volscos, a las puertas de Roma dispuesto para atacarla en venganza por haber sido ofendido y expulsado de la ciudad imperial a pesar de sus triunfos militares.
La composición de este tipo de escenas dramáticas, generalmente extraídas de un drama o realizadas ‘ex profeso’, eran muy típicas de la época y se componían para lucimiento de algún cantante, en este caso tenor solista, coro a tres voces y piano. El estilo de este Coriolano es claramente bel cantista y de influencia italiana, hecho harto frecuente en la España de entonces en la que la música italiana en general, y Rossini en particular, eran los grandes protagonistas del ambiente musical. En uno de los manuscritos conservados, la parte del solista está muy ornamentada con apoyaturas, floreos y escalas de todo tipo, lo que nos da una idea de como debió ser su recreada interpretación.
Mariano Rodríguez de Ledesma
Three italian notturnos, for two voices;
TRE ARIETTE, per voce di basso; Amo
te solo, te solo amai, Notturno for two voices;
Pensiero, per voce di basso; Dov’e il
mio bene, Tersetto a tre voci.
Rodríguez de Ledesma es no sólo el primer músico romántico español sino uno de los primeros músicos románticos europeos que cultiva conscientemente esa nueva estética en la búsqueda de nuevos recursos expresivos, formales o armónicos. Sus logros musicales, especialmente en la música religiosa, están muy por encima de la mayoría de los compositores españoles de la época con lo que podríamos decir también que es el músico español más importante de la primera mitad del XIX
Había nacido en Zaragoza el 14 de diciembre 1779, formándose en el Colegio de Infantes de la Metropolitana Iglesia de La Seo con el riojano F. J. García Fajer, el Spagnoletto (nacido en Nalda), y con J. Gil Palomar. A Madrid llega en 1805 y en seguida dirige el Réquiem de Mozart en lo que sería la primera interpretación de esta obra en España. En 1810 viaja a Londres enviado por el gobierno de Cádiz con documentos secretos y allí permanecerá hasta 1815 participando activamente en los conciertos de la Philarmonic Society londinenses como tenor. A su regreso a España es nombrado Maestro supernumerario de la Real Capilla en 1817 y compone su gran Oficio y Misa de difuntos en 1819, en la que plasma las nuevas ideas románticas que circulaban por Europa. En 1822 viaja de nuevo a Londres; en su momento no regresó a España y Fernando VII, en 1823, lo apartó de la Real Capilla por adicto al sistema constitucional. En esta ocasión permanecerá doce años en la capital británica alternando la estancia londinense con viajes por Europa, alcanzará gran fama como profesor de canto y será nombrado director de la clase de canto de la Royal Academy of Music. Tras su definitivo regreso a España y su nombramiento como Maestro de la Real Capilla en junio de 1836 como sucesor de Andreví, Rodríguez de Ledesma se dedicará en exclusiva a esa Real Capilla componiendo numerosas obras religiosas de gran calidad, entre ellas varias grandes obras sinfónico-corales de clara filiación romántica, Misa grande en re, Lamentaciones de Miércoles, Jueves y Viernes Santo y Nona de la Ascensión. Una larga y penosa enfermedad le va apartando poco a poco de su trabajo en la Real Capilla que es ocupado por el nuevo Maestro supernumerario, H. Eslava, y al final, tristemente, la muerte le acaece el 28 de marzo de 1847.
Rodríguez de Ledesma comenzó a publicar sus primeras canciones en castellano con acompañamiento de piano, guitarra y arpa en torno a 1810. Posteriormente, en 1814, publica las mismas canciones en castellano y alemán con una editorial de Leipzig (Alemania) y a partir de 1815 comienza a publicar con diversas editoriales londinenses su mayor colección de canciones, arietas y nocturnos para 1, 2 y 3 voces con acompañamiento de piano y guitarra todas ellas en idioma italiano. También a partir de esta última fecha publicaría esporádicamente alguna canción en Alemania y un ciclo de arietas en Milán. En todo este tipo de obras, Rodríguez de Ledesma no sigue la tóni22 ca general imperante en España de utilizar músicas de raíz autóctona (como la Tirana, la Cachucha, la Seguidilla u otras de origen popular) sino que se aproxima al mundo del lied germánico tomando inicialmente sus modelos en Haydn y Mozart, sin abandonar lo más interesante del ‘bel cantismo’ italianizante.
Los Three Italian Notturnos for two voices, para soprano y contralto con acompañamiento de piano, fueron publicados en Londres en febrero de 1831 por Lonsdale & Mills y compuestos y dedicados a los honorables Frances y Georgiana Lambton, desconociéndose el autor de los textos italianos.
Las Tre ariette per voce di basso con acompañamiento de piano están compuestas y dedicadas al suo caro amico H. F. W. Richter y editadas en Leipzig, en italiano y alemán, por Breitopf und Härtel hacia 1818. Las dos primeras tienen título: La felicità, que tiene algunas pequeñas diferencias con otra versión para soprano, e Il capriccio. La tercera no tiene título pero es Vorrei di te fidarmi, editada también en Londres por Birchall para soprano y con la que tiene algunas diferencias. No figura el autor de los textos en la partitura, pero al menos la tercera sabemos que es de Metastasio.
El Notturno for two voices, para soprano y tenor con acompañamiento de piano, Amo te solo, te solo amai, fue publicado por Birchall & Co en Londres en 1825. El texto pertenece a Metastasio y corresponde a su drama La clemenza di Tito, acto I, escena 7ª; el personaje que lo canta es Sevilia.
Desde que Mitjana escribiera en su libro sobre Rodríguez de Ledesma que este autor español había 23 sido requerido por el editor vienés Tranquillo Mollo para colaborar en la colección de piezas sobre el poema de Carpani In questa tomba oscura, se ha citado esta anécdota sin comprobar si era cierta o no. La historia de musicalizar el poema de Carpani surgió originalmente como una broma musical. Según cuenta el Journal des Luxus und der Moden de noviembre de 1806, la condesa Rezewuska improvisó en una reunión en su casa un aria al piano; el poeta Carpani, inmediatamente después, improvisó un texto para la melodía, In questa tomba…; el texto fue musicalizado acto seguido por varios autores, Paër, Salieri, Zingarelli, etc., el poeta quiso darlas a conocer al público en un volumen y la condesa corrió con los gastos de edición. El número inicial de 50 composiciones ascendió a 63, siendo la de Beethoven la última contribución. El orden de las canciones en la edición estaba motivado por la fecha que se había enviado. En la edición que publicó Tranquillo Mollo en 1808 dedicada al príncipe Lobkowitz aparecen 63 composiciones de 43 compositores. El editor anunció la salida de un suplemento con más composiciones, pero éste nunca se publicó a causa de la protesta de los compositores vieneses, liderados por Salieri y Beethoven, quienes protestaban por la mala calidad de la impresión y la inclusión de un minueto ‘Parodia’ de Heckel. Rodríguez de Ledesma compuso esta canción, Pensiero, sobre el poema de Carpani, pero ésta no aparece en la primera edición de la colección que tuvo un carácter privado. La edición que se conserva de la canción de Rodríguez de Ledesma, para voz de bajo con acompañamiento de piano, fue editada en Milán por Ricordi. Está dedicada al suo amico Matteo Porto, primo basso cantante al Real Teatro di Londra, y en la bellamente impresa portada que contiene esa edición se añade: Mariano de Ledesma, Maestro de Capella e Camera de S.M.C., Membro e profesor dell’Academia Reale di Musica in Londra e diverse Instituzioni. Según esta referencia, la edición tiene que ser posterior a 1826, año en que nombraron al músico aragonés profesor de la Royal Academy of Music.
El Tersetto a tre voci, para dos sopranos y tenor con acompañamiento de piano, Dov’e il mio bene, fue dedicado a Madame Regnaudin y publicado por Monzani and Hill en Londres hacia 1825. Se desconoce el autor del texto italiano.
Fernando Sor
4 Seguidillas a tres voces con acompañamiento de piano
Gran compositor fue este músico ‘afrancesado’ del que hoy parece sólo recordarse su importante faceta como guitarrista. El hispanista y musicólogo inglés Brian Jeffery se ha dedicado a divulgar toda su obra y está en la ingente tarea de editarla completa, además de publicar numerosos trabajos de investigación y la más importante y completa biografía que, sobre este músico, se haya hecho. De sus trabajos hemos tomado las notas que vienen a continuación.
Sor había nacido en Barcelona a principios de febrero de 1778 recibiendo una educación integral en el monasterio de Montserrat y estudiando música, principalmente, con Anselmo Viola; posteriormente seguiría la carrera militar llegando al grado de capitán. Con 20 años estrenó en Barcelona su ópera Telémaco nell’ísola di Calipso, trasladándose después como oficial del ejército primero a Madrid y más tarde a Málaga, donde desarrolló una intensa actividad musical. Al inicio de la guerra de la Independencia luchó contra los franceses, además de publicar numerosos himnos y canciones patrióticas, pero más tarde, seducido por las ideas liberales y revolucionarias francesas, se pasó de bando jurando fidelidad a José Bonaparte, siendo destinado a Jerez de la Frontera. En 1813 abandonó España junto al ejército francés y en París, donde ya era conocido como guitarrista, comenzó su carrera exclusivamente musical. En 1815 pasó a Londres colaborando en numerosos conciertos de la Philarmonic Society junto a destacados solistas, y en la ciudad inglesa conoció a la que fuera su pareja, la bailarina F. Hullin, para la que escribió numerosos ballets. Uno de ellos, Cendrillon, tuvo más de 100 representaciones entre Londres, París y Moscú, donde inauguró el Teatro Bolshoi en enero de 1825. Dos años antes había llegado a la ciudad rusa, después de un periplo por Alemania y Polonia, acompañando a su amada Hullin, para la que también compuso el ballet Hercule et Omphale, ‘mi mejor obra’, según Sor, estrenada en Moscú con motivo de la coronación del zar Nicolás. En 1826 regresó a París y ya permaneció en la capital francesa, principalmente dedicado a la guitarra como compositor, intérprete y pedagogo, hasta su muerte acaecida el 10 de julio de 1839 tras una dolorosa enfermedad y poco después del fallecimiento de su joven hija.
Seguramente será Sor el más importante compositor de seguidillas, o ‘seguidillas boleras’ o ‘boleros’, de la música española (es necesario aclarar que este tipo de bolero no tiene nada que ver con lo que hoy día se entiende como bolero en la música ligera). Poco antes de su muerte, en 1835, publicó Sor un extenso artículo en la Encyclopédie pittoresque de la musique, editada por A. Ledhuy y H. Bertini en París, que es el más importante estudio realizado sobre este genero. Cuenta Sor lo siguiente: «La palabra Bolero, que en su origen era un adjetivo, se emplea actualmente como sustantivo para designar un tipo de danza española, conocida como seguidilla, y en la cual un bailarín, llamado Bolero, introdujo una serie de pasos que exigieron algunas modificaciones en el movimiento y el ritmo de acompañamiento del ritmo primitivo. Con referencia a este aire modificado se hablaba de seguidilla bolera; y hablando de la danza en sí, se hablaba de el baile Bolero y se terminó diciendo exclusivamente Bolero»; y más adelante: «El bolero es en realidad el aire y no el ritmo del acompañamiento (...) Este aire se basa en el metro y la acentuación de los versos que forman el cuplé y el estribillo cuyo conjunto se denomina seguidilla». Sor dice que las primeras seguidillas fueron las manchegas y después las murcianas y sevillanas, siendo las manchegas más rápidas que las demás. Sor las compuso tanto para ser acompañadas con la guitarra como con el piano. Con el tiempo, el baile desapareció y quedó sólo la canción. El bolero se extendió por Europa y fue muy popular en el París decimonónico; numerosos compositores europeos compusieron boleros ya que asociaban esta danza a la España exótica que los románticos habían divulgado.
Sor compuso seguidillas a lo largo de toda su vida dando una evolución al género hasta la excelencia en la misma medida que él evolucionó como músico. Las correspondientes a este concierto, aunque fueron publicadas fuera de España en diversas colecciones, parece que están compuestas durante su etapa española. También los textos, a los que daba mucha importancia, parecen ser de Sor; textos muy elaborados llenos de sal, gracia y dobles intenciones.
José Melchor Gomis
Inno a venere
Gomis nació en Ontinyent (Valencia) el 6 de enero de 1791 recibiendo su educación musical en Valencia con el importante sinfonista José Pons. En 1817 marcha a Madrid, participa en numerosas manifestaciones políticas y compone numerosos himnos patrióticos que adquieren gran popularidad, uniéndose al levantamiento constitucional de Riego de 1820 y tomando parte activa en su implantación (hasta se le atribuyó, erróneamente, la autoría del Himno de Riego). Durante el Trienio Liberal son interpretadas asiduamente sus obras, tanto las de carácter sinfónico como sus célebres himnos patrióticos, entre ellos el titulado Canción patriótica compuesta en celebridad de la marcha de los Diputados a las Cortes, así como su primera obra para la escena, Prudencia y Sensibilidad, interpretada por la famosa cantante Loreto García en junio de 1821 en el Teatro de la Cruz. Sin embargo, en 1823, a raíz de la entrada en Madrid de los ‘Cien mil hijos de San Luis’, tiene que exiliarse en Francia a causa de sus ideas liberales y es en París donde comienza a destacar como músico. Compone y estrena en Londres en 1827, en los conciertos de la Royal Philarmonic Society, sus cantatas El Invierno y La Primavera junto a la 5º Sinfonía de Beethoven y otras obras de Mozart, Haydn, Rossini y Weber; más tarde, Rossini, del cual se había hecho muy amigo, y Boieldieu presentarán su Méthode de solfège et de chant en París y a partir de 1830 comenzará su relación musical con el Teatro.
Gomis que fue, por encima de todo, un compositor de óperas inicia su andadura teatral componiendo música para el drama Aben Humeya de Francisco Martínez de la Rosa estrenado en julio de 1830 en el teatro de la Porte Saint-Martin de París. En 1831 estrena en la Ópera Cómica de París Le Diable à Séville,con libreto de H. A. Cavé, que trata del levantamiento de Riego contra Fernando VII; en 1833 Le Revenant,con libreto de A. de Calvimont, basado en una novela de W. Scott, y ya en 1835 Le portafaix, con libreto de E. Scribe.
En 1836, el Rey Luis-Felipe le nombra Caballero de la Legión de Honor, estrena en la Ópera Cómica Rock le Barbu, con libreto de Duport y Desforges, y poco después, el 27 de julio, muere victima de una grave enfermedad, dejando incompletas varias óperas. Después de su muerte, fue Berlioz quien escribió en agosto de 1836 en la Gazette Musicale de París un elogioso artículo reivindicando su música.
Poco sabemos sobre las circunstancias históricas de este bellísimo himno a Venus. En su origen fue compuesto sobre texto italiano seguramente del marqués D’Azeglio, Maximo Taparelli, noble italiano que además de escritor adquirió gran relevancia como político en su país con el risorgimento, y gran amigo de Gomis en su etapa parisina con el que colaboró en varias de sus obras escribiendo los textos. También existe una versión en castellano de esta obra que parece ser realizó su amigo Santiago de Masarnau, otro de los músicos españoles importantes de este período y con el que Gomis compartió penurias en París y Londres.
Pedro (Pérez de) Albéniz
Serenata
Este importante músico riojano tiene un puesto de honor en la historia de la música española ya que fue el introductor en nuestro país de las nuevas técnicas pianísticas europeas y desarrolló la ‘Moderna Escuela de Piano’ española gracias a su método de piano y sus clases en el conservatorio de Madrid.
Nacido en Logroño el 14 de abril de 1795 y muerto en Madrid el 12 de abril de 1855, era hijo del famoso Mateo (Pérez de) Albéniz, con quién inició sus estudios musicales para continuarlos en San Sebastián y Bilbao. En 1826 se trasladó a París para estudiar con Herz y Kalbrenner, contactando con otros músicos románticos como Rossini o los españoles Arriaga, Masarnau y Gomis (se cuenta que Albéniz estuvo junto a Arriaga en su lecho de muerte). Su estancia en París resultó determinante para el desarrollo de su técnica pianistica. En 1830 la reina le nombra Maestro de Piano en el recién inaugurado Conservatorio de Madrid; en 1834 es nombrado organista de la Real Capilla y en 1841 Maestro de Piano de la reina Isabel II y su hermana Luisa Fernanda. P. Albéniz compuso música religiosa, de cámara, para orquesta, canciones, etc, pero su gran producción está en el piano. Como hemos dicho, fue el fundador de la Moderna Escuela de Piano en España y para ello escribió y publicó el Método Completo para Piano, además de componer innumerables obras en todas sus variantes: piano a cuatro manos, dos pianos, piano y grupo de cámara y piano solo.
Cuenta la musicóloga Gemma Salas en sus estudios sobre este músico que cuando Albéniz fue nombrado en 1841 maestro de piano de la reina y su hermana compuso para ellas numerosas obras con el piano como protagonista, en todas las combinaciones posibles, que tocaban juntos en los conciertos de Palacio y que avanzaban en dificultad según mejoraba el dominio técnico de las alumnas reales, obras que en su mayoría fueron editadas por la imprenta de la corona y en cuyas portadas figuraba: «Esta obra ha sido ejecutada en los conciertos de familia por S.M. La Reina Ntra. Sra». La relación de ésta con su profesor Albéniz era tan estrecha y cordial que la reina fue madrina de boda de la hija de Albéniz.
Esta Serenata es posible que fuese compuesta en 1828 a raíz de una estancia de los monarcas en la ciudad de San Sebastián en el mes de junio de ese año procedentes de otra realizada a Cataluña. En aquel año, la familia Albéniz hacía tiempo que vivía en la ciudad donostiarra y Pedro acababa de regresar de París tras una estancia triunfal como pianista, por lo que fue recibido con grandes honores. La Diputación Foral de Guipúzcoa le encargó la música para todas las funciones reales celebradas durante esa estancia y Albéniz compuso el himno para coro y orquesta Salve Fernando, venid buen hora, la marcha Arcadiaco Arzayac y el zortzico Adorado Fernando y como despedida esta Serenata tal como figura en la portada de la edición que después realizó y publicó en dicha ciudad: «Cantada / á los Reyes Ntros Sres / con motivo de su salida de la ciudad de / San Sebastian / compuesta y arreglada / para / Piano Forte / por / Pedro Albeniz».
Musicalmente la obra evoca los nuevos aires románticos de salón que imperaban en París y en cuanto al empalagoso, relamido y adulador texto que se canta (no quedaba otro remedio ante el tirano rey felón), se desconoce su autor.