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Quasi una Fantasía
5, 12, 19 y 26 de febrero de 2007
cartel
Auditorio Municipal del Ayuntamiento. Logroño
20,30 h
Entrada libre
Lunes 5 de febrero de 2007
Primer Concierto:
La Fantasía en el Renacimiento y en el Barroco

Pedro Bonet, Belén González Castaño, dúo de flautas de pico

INTRODUCCIÓN
Por definición, la fantasía es una pieza instrumental en la que la improvisación y la imaginación del compositor se anteponen a estilos y formas convencionales. La mera palabra nos remite a algo caprichoso, errático, que dejamos volar libremente a merced de nuestros impulsos más íntimos… y por esto su evocación tiene tan delicadas y a la vez vigorosas resonancias en nuestros hastiados oídos contemporáneos.

En los siglos XVI y XVII se llamaba así a piezas instrumentales donde un tema se desarrollaba en estilo imitativo y contrapuntístico. La fantasía combinaba entonces elementos de la tocata y del ricercar. Destacan, en el renacimiento inglés, Morley y Gibbons o el dulce Orlando di Lasso. Son también en el barroco muy famosas las Fantasías para flautas solas de Telemann, que tendremos ocasión de escuchar en este ciclo, junto con las de Hotteterre le Romain, Matthew Locke o van Eyck. La monumentalidad y el cromatismo de J. S. Bach, darán paso en el clasicismo a su hijo C.P.E. Bach y al divino Mozart que se refugiarán en esta forma para crear piezas que desafían al tiempo.

Si saltamos a los románticos, veremos cómo la fantasía les proporcionó los medios para una expresión y una expansión formal sin los límites de la forma-sonata. En el siglo XIX, aunque la Fantasía tenga un carácter eminentemente improvisatorio, no carece de estructura formal. Sus planteamientos muchas veces coinciden con los de la sonata: utilización de temas, tanto principales como secundarios, reexposiciones de dichos temas, delimitación de periodos, equilibrio en la duración de las diferentes secciones, etc. Beethoven, en las dos op. 27 prepara el camino que transitarán Chopin , Schumann o César Franck, cuya Sonata, en su tercer tiempo, es una monumental Fantasía para violín. Además de esto, el término también fue utilizado por Liszt y por otros compositores aplicado a piezas virtuosas basadas en temas procedentes muchas veces de una ópera. Son las famosas Fantasías sobre temas operísticos: Wieniawsky, Sarasate, Liszt, crearán obras en las que el virtuosismo del instrumento brilla. La composición contemporánea del siglo XX utiliza la acepción para designar piezas instrumentales ampliadas y variaciones libres, como la Fantasía Bética de Manuel de Falla o la Fantasía op. 14 de Scriabin, que revitalizan la forma y la dotan de un nuevo poder de atracción.

Todo esto y algo más es “Quasi una Fantasia” de Cultural Rioja. El título, como ha adivinado el lector de esta introducción, es un homenaje a Beethoven. El gran genio de Bonn, subtituló las dos sonatas para piano op. 27 (la segunda de las cuales es la famosísima “Claro de Luna”) como Sonatas “quasi una fantasia”. Inauguraba así, como tantas otras veces, una manera de estar, de ser y de componer, ya en 1801, en las que los moldes heredados empiezan a crujir, con una música fascinante. Nos ha parecido un buen símbolo para este ciclo.

Hertha Gallego de Torres

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