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Quasi una Fantasía
5, 12, 19 y 26 de febrero de 2007
cartel
Auditorio Municipal del Ayuntamiento. Logroño
20,30 h
Entrada libre
1ª Parte
Sonata para violín y piano
Allegreto ben moderato
Allegro
Recitativo fantasia. Ben moderato
Allegro poco mosso
C. Franck
(1822-1890)
2ª Parte
Fantaisies pour le clavessin
Nº 3 en mi mayor
Nº 6 en fa menor
Nº 8 en sol menor
G. Ph. Telemann
(1681-1767)
Fantasía en Do menor K. 475 W. A. Mozart
(1756-1791)
Fantaisie brillante,
sobre el Fausto de Gounod
H. Wieniawsky
(1835-1880)

En 1871, un grupo de músicos franceses fundaron la “Société Nationale de Musique” bajo el lema “Ars Gallica” (Arte francés). Como consecuencia, renació un género, el de la música instrumental, en el que los alemanes habían ostentado la supremacía desde comienzos del siglo. Tres compositores sobresalen en este resurgir de la música francesa: Camille Saint-Saëns, Edouard Lalo y César Franck. Este último, en realidad un belga de Lieja, fue excelente organista –su obra para este instrumento es probablemente la cumbre del órgano romántico europeo- lo que influyó en el resto de su catálogo, tanto en el sinfónico como en el camerístico. El polifonismo de César Frank se basa en un desarrollo a través de células germinales e ideas cíclicas, y en un uso melódico, más que armónico, del cromatismo. Además de su obra compositiva, ofreció a su país de adopción una alternativa pedagógica al Conservatorio a través de la Schola Cantorum, tarea que proseguiría su discípulo Vincent d´Indy y en donde se formaron músicos tan ilustres como Isaac Albéniz o Joaquín Turina.

La maravillosa sonata para violín y piano de 1886 es obra de madurez y una de las cumbres de la literatura romántica para violín. Es una sonata cíclica, que hay que entender como un todo, y que culmina emocionalmente en el tercer movimiento Recitativo-Fantasía, una de las creaciones más audaces de Franck, quien abandona aquí cualquier concepción formal para abandonarse a un intenso lirismo. Está dedicada al gran violinista y compositor, también belga, Eugène Ysaÿe. Volvemos a leer, al escuchar esta partitura, las palabras de Proust a propósito de la sonata de Vinteuil en Por los caminos de Swann: “Esta vez (Swann) había distinguido claramente una frase que se elevaba durante algunos instantes por encima de las ondas sonoras. Ella le había propuesto inmediatamente voluptuosidades especiales de las que jamás había conocido antes de escucharla, de las que sentía que ninguna otra cosa más que ella se las podría dar a conocer, y había experimentado por ella como un amor ignoto…”

Retrocediendo en el tiempo hacia el esplendor del barroco alemán, volvemos a encontrarnos con Telemann. En 1732-3, en su etapa de Hamburgo, concibió las 36 Fantaisies pur le clavessin, tres colecciones de 12 fantasías para teclado, de las que se entresacan tres de la primera colección, la nº 3 en Mi mayor, la nº 6 en Fa menor y la nº 8 en Sol menor. Aunque no están especificados los movimientos todas ellas constan de la alternancia rápido-lento-rápido, siendo la nº 6 un Tempo di minuetto. Son piezas breves, típicamente barrocas y muy agradecidas, tanto para el que toca como para el que escucha.

En mayo de 1785, siete meses después de la Sonata K. 457 a la que debe introducir, se compone la Fantasía K. 475 de W.A. Mozart. Las dos piezas están dedicadas a la pianista Theresa von Trattner, una de las primeras alumnas del compositor salzburgués. Se trata de una de las cimas de su obra para piano solo. La Fantasía K. 475, bajo la capa de la improvisación, presenta en realidad un sutil equilibrio estructural. Consta de cuatro movimientos encadenados (adagio, allegro, andantino y finale) que se dividen en seis secciones bien distintas. La obra se entrega a un juego refinado de modulaciones ininterrumpidas para volver poco a poco a la tonalidad de do menor. Es considerada, más que ninguna otra obra, como “un puente tendido hacia las riberas del arte beethoveniano” (Paumgartner).

En pleno siglo XIX, los grandes virtuosos como Liszt, al piano, o Paganini, Vieuxtemps, o el navarro Sarasate, al violín, tenían la costumbre de adaptar a su instrumento los aires de ópera más populares. Cuando una ópera se hacía célebre, escribían fantasías sobre las arias o los temas que se hubieran hecho más conocidos, por supuesto de la máxima dificultad instrumental. Se trataba de hacer disfrutar al público. Así, en el violín, del cantabile a las dobles notas, de los armónicos a los pasajes más veloces, la audiencia debía reconocer Carmen, la Traviata, Rigoletto…

Uno de estos grandes violinistas y virtuosos fue el polaco Henryk Wieniawsky, una leyenda para los intérpretes de este instrumento. Padre de la Escuela Rusa de violín, viajó extensamente propagando su arte y compuso múltiples obras para su lucimiento que aún hoy se escuchan con gusto. La Fantaisie brillante, sobre temas de la ópera Fausto de Gounod, fue compuesta en Leipzig en 1868 para violín y orquesta. El libreto de la ópera Fausto, como sabemos, está basado en la obra de Goethe (1749-1832): Fausto vende su alma al diablo a cambio de la eterna juventud y el amor de Margarita. No podía ser más romántico. Esta Fantasía con su sonoridad, su brillantez y su recurso al virtuosismo cierra el concierto.

Desde la primera de las ocho piezas, se agitan los presenti-mientos. Destaquemos la melodía conmovedora de la sexta pieza, una de las más líricas y melancólicas de toda la literatura pianística. Este canto al amor que es Kreisleriana, obsesionante, desesperado, trágico y maravilloso, se desarrolla ante nuestros sentidos con toda la fuerza del romanticismo.

INTÉRPRETES

JOAQUIN TORRE. Nace en Gijón. Debe su formación violinística a los profesores Alfonso Ordieres, Francisco Comesaña, Dorothy Delay, Raphael Bronstein y Félix Andrievsky, cursando estudios en centros como el Conservatorio de Música de Oviedo, Real Conservatorio de Música de Madrid, Manhattan School of Music, Juilliard School of Music y Royal College of Music. Ha actuado como solista con orquesta y ha ofrecido recitales en España, Francia, Alemania, Inglaterra, Portugal, Estados Unidos, Canadá, Sudamérica y Japón. Asimismo ha participado en numerosos festivales de música como Aspen Music Festival (EE.UU.), Académie Internationale de Músique de Tours (Francia), Schleswig-Holstein Musik Festival (Alemania), y Festival de Música de Cámara de Tuy.

Es miembro de la Orquesta de Cámara Reina Sofía desde 1993. Su interés por la música de nuestro tiempo le ha llevado a colaborar también con el Ensemble de Música Contemporánea del Centro Gallego de Arte Contemporáneo (CGAC), estrenando en España obras de Sciarrino, Lindberg, Hosokawa, Pang-Pang, Murai, Dalbavie, Zinsstag y Gervasoni entre otros. En su repertorio figuran composiciones españolas de Montsalvatge, Mariné, Marco, C. Halffter, Brotons, López López, etc… Es ganador del XXVII Concurso de Violín “Isidro Gyenes” (1990). Ha grabado para Radio Nacional de España. Ha sido profesor en la Escuela Superior de Música Reina Sofía. Actualmente ejerce la docencia en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid e imparte cursos por toda la geografía española. Asimismo es profesor invitado del Joven Festival Wagner en Bayreuth. Sus alumnos han logrado premios en concursos internacionales, y forman parte de las principales orquestas y conservatorios españoles.

KENNEDY MORETTI. Nació en Brasil y realizó estudios musicales en la Universidad de Sao Paulo, en la Academia Franz Liszt de Budapest y en la Escuela Superior de Música de Viena. Ha sido pianista acompañante y asistente musical en la Opera Nacional de Hungría, en la “Volkstheater” de Viena y también en las compañías vienesas “Neue Oper Wien” y “Neue Oper Austria”. De 1994 a 1999 fue el acompañante exclusivo de las clases de Alfredo Kraus en la Escuela Superior de Música “Reina Sofía” en Madrid y en los cursos de verano de Santander. Ha estrenado obras de Wolfram Wagner, Alexander Wagendristel, Helmut Jasbar y Siegfried Friedrich entre otros, y ha obtenido en 1994 el segundo premio en el Concurso Internacional de Interpretación de Música para Piano del Siglo XX “Austro Mechana”, en Viena. Ha colaborado con los grupos austríacos de música del siglo XX “Wiener Collage” y “Jasbar Consort” y con el “Plural Ensemble” de Madrid.

Ha actuado en los últimos años en varias ciudades españolas y también en Portugal, Francia, Austria, Alemania, Inglaterra, EEUU y Brasil. En el campo del acompañamiento vocal ha realizado actuaciones junto a cantantes como Aquiles Machado, Ana María Sánchez, Ruggero Raimondi, Simón Orfila, Milagros Poblador, María Espada, Marina Pardo, Angel Rodríguez, Mariola Cantarero, etc… y en el campo de la música de cámara instrumental con intérpretes como Hagai Shaham, Joaquín Torre, Angel García Jermann, José Manuel Román y David Tomás, entre otros. Se dedica también al clave y en el año 2002 retoma su actividad como pianista solista.Ha realizado grabaciones de obras para piano solo y canciones de Helmut Jasbar (con María Espada) para el sello Extraplatte, de Viena, del ciclo “Winterreise” de Schubert (con Marina Pardo) para el sello Calando de Madrid, y de un CD de la serie “Compositores de Cantabria” (también con Marina Pardo) para la Fundación Marcelino Botín en Santander, además de transmisiones en directo por la Radio Nacional austríaca y para la Radio y Televisión Española. En la actualidad reside en España y es catedrático de música de cámara en el Conservatorio Superior de Música de Salamanca y profesor de educación auditiva en la Escuela Superior de Música “Reina Sofía”.

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