9ª Semana de Música Antigua VENTA DE ABONOS: Del 1 al 31 de julio, ambos inclusive a través de la red de cajeros de iberCaja de España y de la web www.ibercaja.es
VENTA DE LOCALIDADES: Del 1 de agosto al 9 de septiembre, ambos inclusive a través de la red de cajeros de IberCaja de España y de la web www.ibercaja.es
Precio Abonos para los cuatro conciertos: 18 €
Precio localidades para cada concierto: 6 €
Todas las entradas son numeradas.
A partir del día 10 de septiembre y durante los días de los conciertos, si quedan entradas, se venderán desde dos horas antes del inicio de la actuación en las taquillas de Riojafórum.
LOS MÚSICOS DE SU ALTEZA
(Orquesta barroca)
Jueves 13
“Scarlatti & Nebra”
250 aniversario de la muerte de Domenico SCARLATTI
Luis Antonio González, director
-I-
Domenico SCARLATTI (1685-1757)
Obertura de Narciso (17 2 0)
Cantata O qual meco
Nice cangiata
Charles AVISON (1709-1770) / Domenico SCARLATTI
Concerto nº 3 en Re menor
(Largo andante – Allegro spiritoso – Vivace – Piu allegro)
-II-
José de NEBRA (1702-1768)
Escena del auto sacramental
El Diablo mudo (17 5 1)
Sinfonía (de Ifigenia en Tracia, 17 4 7)
([sin indicación], Minué)
Aria Sopla el bóreas irritado
(de Amor aumenta el valor,
Lisboa, 17 2 8)
Marta Almajano, soprano
Orquesta LOS MÚSICOS DE SU ALTEZA
Violines
Eduardo Fenoll - Pablo Prieto - Joan Chic - Daniel Francés - Sergio Franco -
Juan Bernués - Raquel Sobrino
Violas
Natan Paruzel - Juan Luis Arcos
Violón
Pedro Reula
Contrabajo
Roger Azcona
Oboes
Francisco J. Gil -
Pepa Megina
Fagot
Joaquim Guerra
Archilaúd
Enrike Solinis
Órgano y clave
Alfonso Sebastián
Dirección
Luis Antonio González
LOS MÚSICOS DE SU ALTEZA
CONJUNTO VOCAL E INSTRUMENTAL
ORQUESTA BARROCA
Entre los años 1669 y 1677, el filarmónico Vicario General de Aragón, el segundo don Juan de Austria, hijo del rey Felipe IV y de la actriz María Calderón, mantuvo en la ciudad de Zaragoza un prestigioso conjunto de cámara formado por reputados músicos de procedencias diversas. Los llamados Músicos de Su Alteza contribuyeron en cierta medida a la modernización de la música española, y su presencia activa en algunas de las principales ciudades de España (Madrid, Barcelona, Zaragoza) fomentó importantes intercambios musicales con diversos países europeos.
El actual conjunto Los Músicos de Su Alteza fue fundado en 199 2 por Luis Antonio González, con el objeto de recuperar y difundir las obras más destacables del patrimonio musical español del Barroco. Los Músicos de Su Alteza agrupa a cantores e instrumentistas con una amplia experiencia en el repertorio barroco español y europeo, y cuenta con el respaldo científico de un importante equipo de musicólogos. Su trabajo se cimienta en una rigurosa investigación y reflexión sobre las fuentes musicales y sobre cuestiones como las condiciones de la práctica musical histórica, el ideal sonoro y el uso de instrumentos antiguos, la técnica vocal e instrumental o la aplicación de las teorías del ethos y la retórica a la composición y ejecución de la música.
Gracias al compromiso que Los Músicos de Su Alteza mantienen con la recuperación del patrimonio musical hispánico, el público actual puede disfrutar de obras excelentes, como los villancicos, las Vísperas y Lamentaciones de Joseph Ruiz Samaniego o de Juan Pérez Roldán, la ópera El robo de Proserpina de Filippo Coppola o el Requiem, el Miserere y obras escénicas de José de Nebra.
Tras ocho años de trabajo como grupo de solistas vocales e instrumentales, en marzo de 2 000 Los Músicos de Su Alteza se presentaron por vez primera en su formación de orquesta barroca, inaugurando la primera edición del Festival “Música Antigua en la Real Capilla de Santa Isabel de Portugal”, cuya programación coordinan desde entonces, con el patrocinio de la Diputación de Zaragoza y, desde 2006, también del Ayuntamiento de Zaragoza. La ampliación de la plantilla del conjunto hasta la formación orquestal permite a Los Músicos de Su Alteza abordar el amplísimo repertorio barroco internacional, ofreciendo en sus programas obras señeras como cantatas y suites orquestales de J. S. Bach, concerti grossi de Händel, o el Stabat mater de Pergolesi, e incluso –próximamente– adentrarse en el clasicismo vienés (Haydn, Mozart), sin abandonar su dedicación al barr oco hispánico.
Los Músicos de Su Alteza han actuado en numerosos escenarios y en importantes festivales con éxito considerable. Cabe destacar sus actuaciones en el Festival de Ambronay (Francia), Festival International de Musiques Sacrées, Fribourg (Suiza), Madrid (Sala Sinfónica del Auditorio Nacional, Ciclo Complutense de Conciertos, Ciclo Los siglos de oro, Residencia de Estudiantes, Centro Cultural Conde-Duque, Universidad Autónoma), Festival de Música Antigua de Aranjuez, Barcelona (Catedral, Centro de Cultura Contemporánea, Círculo del Liceo, CSIC, Fòrum de les Cultures), Zaragoza (Auditorio, Teatro Principal, Basílica del Pilar —ante los Reyes de España—), Daroca (Festival Internacional de Música Antigua), Santiago de Compostela (Palacio de Congresos), Sevilla (Festival Internacional de Música Antigua), Santander (Palacio de Festivales de Cantabria), Burgos (Catedral), Jaca (Festival I nternacional en el Camino de Santiago), Oviedo (Catedral), Gijón (Semana Internacional de Música Antigua), Murcia (Música Barroca en San Juan de Dios), Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza, Salamanca, Quartu Sant'Elena (Laboratorio di Musica Antica), La Haya, Roma,
Nápoles (Maggio dei monumenti), Cagliari, Sassari (Festival Spaziomusica), Bucarest (Ateneu G. Enescu), Otoño Musical de Túnez, etc.
En la temporada 2006-7 saldrán al mercado sus dos últimas grabaciones: el Miserere de José de Nebra y un cd dedicado al compositor boloñes Maurizio Cazzati.
Los Músicos de Su Alteza obtuvieron la más alta calificación en el 9º Concurso Internacional Van Wassenaer para conjuntos de música antigua (La Haya, 1996) y han recibido diversos galardones, como el Diapason d'Or de la revista francesa Diapason, el Premio CD Compact 2 000 o el Premio a la labor artística del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Cariñena (2002).
Grupo Fundador de la Asociación Española de Grupos Instrumentales y Vocales Especializados – AEGIVE
Los Músicos de Su Alteza participan de las ayudas a la música del Gobierno de Aragón.
Desde 1994 Los Músicos de Su Alteza han colaborado regularmente con el Departamento de Musicología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
Luis Antonio González Marín
Organista, clavecinista y musicólogo nacido en Zaragoza, sus aportaciones al conocimiento y difusión de la música barroca española lo han hecho acreedor de los premios nacionales “Rafael Mitjana” de Musicología (1988) y “Rey Don Juan Carlos I” de Humanidades (1995).
Frecuentó el Conservatorio Superior de Música de Zaragoza, las Universidades de Zaragoza y Bolonia (obteniendo el Doctorado en 1990 gracias a una beca del Reale Collegio di Spagna) y numerosos cursos de especialización, siendo particularmente influyentes en su formación los profesores José V. González Valle, José Luis González Uriol, J. Willem Jansen y Salvador Mas. En 1991 ingresó en el Departamento de Musicología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Barcelona), del que es Científico Titular. Su investigación se centra en la práctica musical española de los siglos XVII y XVIII. Ha realizado más de ciento cincuenta publicaciones. Cabe destacar sus ediciones de algunos de los más relevantes ejemplos de la música teatral barroca española (El robo de Proserpina, de F. Coppola; Acis y Galatea, de A. Literes), así como su labor de recuperación de la obra de autores como Joseph Ruiz Samaniego (fl. 1653-1670), Juan Pérez Roldán (1604 -1672 ) o José de Nebra (1702 -1768).
En 199 2 fundó Los Músicos de Su Alteza. En calidad de solista o director ha actuado en importantes salas y festivales de diversos países (España, Francia, Italia, Holanda, Rumania, México, Túnez…), recibiendo los mayores elogios de la crítica especializada. Desde 2000 dirige, junto a Montserrat Torrent, los Cursos de Postgrado de música de tecla del Departamento de Musicología del CSIC. Con asiduidad es invitado a impartir seminarios, conferencias y clases magistrales sobre la práctica musical histórica (Universidades de Leipzig, Oviedo, Autónoma de Barcelona, Zaragoza, Extremadura, Cádiz, Politécnica de Valencia, Universidad Internacional de Andalucía, Universidad Nacional Autónoma de México, ESMUC, Curso Internacional de Música Antigua de Daroca, Academia Internacional de Órgano de México.
Marta Almajano, soprano
Nacida en Zaragoza, cursó los estudios de piano en el Conservatorio de Música de esta ciudad, y más tarde los de canto asistiendo a clases en Barcelona con Josep Benet y posteriormente con Jordi Albareda.
Ha cantado en festivales y salas de concierto de los cinco continentes, tales como el Auditorio Nacional de Madrid, Palau de la Música y Auditorio en Barcelona, Teatro de la Opera Cómica de París, Ton Halle de Zurich, Meyerson Symphony Center de Dallas, The Library of Congress en Washington, Concerthaus y Musikverein de Viena, Lincoln Center de Nueva York, Herbst Theater de San Francisco, Biennial de Bridsbane, Festival Internacional de Música de Macao, Festival de Música Colonial y Festival Cervantino en México, Festival de Música y Danza de Granada, Festival de Flandes, Festival de Santander, Internacional Double Reed en Rotterdam, Art Sacré de París, La Chaisse Dieu, Festivales de Música Antigua de Barcelona, Sevilla, Stuttgart, San Maurizio a Milano, Innsbruck, Utrecht, Brujas, Amberes, Ambrone, Saintes, Beaune, entre otros.
Ha sido invitada por grupos de la talla de Il Giardino Armonico, Zefiro, Poema Armónico, Elyma, Les talens lyriques, Orfeón Donostiarra, Orfeo Catala, Coro de Cámara del Palau de la Música de Barcelona, Ensemble Baroque de Limoges, Europa Galante y por orquestas como la Sinfónica de Euzkadi, Sinfónica de Barcelona, Sinfónica de Tenerife, Orquesta de Cámara de la Sinfónica de Galicia, Sinfónica de Galicia, Orquesta Nacional de Letonia, Orquesta y Coro de la Sociedad Bach de Holanda, Orquesta Sinfónica del Valles, Granada, Córdoba, New York Baroque Collegium, Philarmonia Baroque Orchestra de San Francisco, etc. Ha trabajado bajo la dirección de prestigiosos músicos tales como Christophe Coin, Robert King, Gustav Leonhardt, Christophe Russeau, Fabio Biondi, Eric Ericson, Giovanni Antonini, Victor Pablo Perez, Antoni Ros Marba, Christian Zacharias, etc. Ha formado parte del grupo Al Ayre Español desde su fundación en 1987 hasta 2004, año en que le fue concedido el Premio Nacional de Música.
Hasta ahora ha realizado cerca de una treintena de grabaciones discográficas para sellos como Glossa, Deutsche Harmonia Mundi, Astrée-Auvidis , Auvidis Ibérica , Almaviva, y Harmonía Mundi France, sello para el que en los últimos años ha grabado un cd de tonos humanos, otro sobre música del romanticismo español y un tercero sobre el seicento italiano.
En el terreno escénico cabe destacar su participación en el reestreno de varias zarzuelas barrocas, como por ejemplo “Tetis y Peleo” de Juán de Roldan, “Acis y Galatea” de Antonio de Literes, y “Viento es la dicha de Amor” de José de Nebra..
Es profesora titular de canto histórico de la Escuela Superior de Música de Cataluña, en Barcelona.
En el año 2003 recibió el premio de interpretación de la Asociación Aragonesa de Interpretes de Música, y en 2004 le fue concedida la Sabina de plata del Foro de Opinión La Sabina
Comentarios al programa “Scarlatti & Nebra”
El cambio de dinastía que tuvo lugar en España a principios del siglo XVIII, cambió paulatinamente el gusto musical de la corte y del resto de instituciones musicales. Las compañías de ópera italianas fueron favorecidas por el rey Felipe V quien defendió la superioridad de la música italiana sobre la francesa. De este modo, la influencia italiana en las capillas musicales españolas fue creciendo a lo largo de toda la primera mitad del siglo XVIII hasta que, en 1746, ascendiera al trono Fernando VI. El nuevo rey estaba casado con la infanta portuguesa
Mª Bárbara de Braganza, que había venido a Madrid en compañía de su maestro de música, el napolitano Domenico Scarlatti (1685 -175 7) y de varios e interesantes instrumentos de tecla. Así, durante estas décadas el arte del teclado se puso de moda en la corte española y vivió su particular renacimiento.
A. Martín Moreno cuenta cómo D. Scarlatti tenía la obligación de tocar el clave todas las noches ante la familia real y de componer únicamente para este instrumento, pues los monarcas ya tenían cubiertas sus aficiones operísticas con Farinelli, por lo que la función de Scarlatti era muy concreta. Pese a esto, el músico napolitano había compuesto, sobre todo durante su etapa en Roma al servicio de la reina Casimira de Polonia (entre 1709 y 171 4 ), numerosas obras vocales, música religiosa y teatral, siguiendo la tradición de su padre Alessandro. Sus numerosas cantatas, entre las que se encuentra “O qual meco Nice cangiata” (170 5 ), muestran su estilo melódico brillante, con rasgos familiares al estilo de Haendel (amigo personal de Domenico), destinado al lucimiento del cantante y están organizadas siguiendo el esquema de una obertura instrumental (Allegro-Andante-A llegro) y de una alternancia de recitativos y arias.
La ópera “Narciso”, de la cual escuchamos la obertura, fue compuesta para la reina polaca en 1714 y en la actualidad está considerada como una de las mejores producciones operísticas de Scarlatti. Sería repuesta con gran éxito en la temporada de la Royal Academy de Londres en 1720. La obertura “avanti l'opera” era ya una pieza habitual como preludio o introducción al drama operístico y su estructura en tres movimientos (rápido-lento-rápido) sería continuamente utilizada en la ópera italiana durante varias décadas.
El primer país donde fueron conocidas e interpretadas las sonatas para clave de D. Scarlatti fue Inglaterra. Según Ralph Kirkpatrick, gran estudioso de la vida y la obra del compositor napolitano, el creador del culto inglés hacia Scarlatti fue el infatigable Roseingrave, amigo de juventud del músico, quien publicó una reimpresión aumentada de los “Essercizi” en 17 3 9 y posteriormente un volumen suplementario a esta obra. Esta colección dio lugar a unas transcripciones de sonatas para orquesta de cuerda (17 52 ) que realizó Charles Avison (1709-1770), alumno de Geminiani en Londres. Las doce sonatas de Scarlatti estaban tomadas de un manuscrito español que había pertenecido a Sebastián Albero, el organista navarro de la Capilla Real de Madrid. La transcripción de Avison sigue el estilo italiano iniciado por Corelli y seguido por su discípulo Geminiani, tan apreciado en el Lond res de la época. Aunque la fama de Avison como creador de “concerti Grossa” permaneció en Inglaterra durante décadas, el compositor tuvo que soportar las críticas de Haendel que comparaba desfavorablemente su música con la de Geminiani o Marcello.
Los años del reinado de Fernando VI y Mª Bárbara de Braganza, la corte española vivió brillantes momentos de representaciones teatrales y operísticas, favorecidas, sin duda, por la presencia del gran virtuoso del canto “Farinelli”. Las representaciones debieron ser espectaculares en todos los aspectos e incluían una orquesta completa que, según Kirkpatrick estaba formada por dieciséis violines, cuatro violas, cuatro violonchelos, cuatro contrabajos, cinco oboes, dos trompas, dos trompetas, dos fagotes y dos timbales. Había tres intérpretes de teclado que actuaban como directores, entre ellos el aragonés José de Nebra (170 2 -1768). Procedente de una familia de músicos de Calatayud y habiendo estudiado en Cuenca, Nebra se trasladó pronto a Madrid donde trabajó como compositor y vicemaestro de la Real Capilla del rey Fernando VI. De sus primeros a&nti lde;os en Madrid data la zarzuela titulada “Amor aumenta el valor” (sólo es suya la música del primer acto), compuesta junto a Felipe Falconi ( 2 º acto) y Jaime Facco ( 3 º acto), con motivo de la boda entre el príncipe heredero Fernando y la infanta portuguesa Mª Bárbara de Braganza (1728). El estilo de esta partitura es indudablemente de gusto italiano y se percibe en la virtuosa aria “Sopla el bóreas irritado”, aunque Nebra incorporó ciertos detalles españoles que contribuyeron a dar color en algunos momentos.
Uno de los géneros más apreciados en la España del Siglo de Oro fue el Auto Sacramental, drama religioso inspirado en el misterio de la Eucaristía, y que llevarían a escena grandes autores como Lope de Vega, Tirso de Molina y especialmente Calderón de la Barca. El propio Calderón describe un auto sacramental del siguiente modo: “Sermones puestos en verso, en idea representable, cuestiones de la Sacra Teología que no alcanzan mis razones a explicar ni comprender y al regocijo dispone en aplauso de este día”. Según F. García Martínez, el auto sacramental se escenificaba en un marco claramente festivo al formar parte de la celebración de la festividad del Corpus Christi. El núcleo religioso-vital-festivo de la fiesta lo constituía la procesión, celebrada con extraordinaria pompa, y especial importancia tenía la representación. Al p rincipio, los autos sacramentales se representaban dentro de la iglesia; pero a partir del siglo XVII, tuvieron lugar en plazas públicas decoradas con escenarios complejos y con gran lujo de vestuario para los actores.
Los autos sacramentales de Calderón de la Barca (autor de “El diablo mudo” con música de José de Nebra) estaban estructurados en un acto; sus argumentos se basaban en diálogos entre dos personajes antagónicos que solían ser Dios y el diablo, y entre estos diálogos se intercalaban canciones y piezas musicales que profundizaban sobre las ideas más importantes del texto. I. Arellano y J. E. Duarte expresan con la siguiente frase el enorme valor de los autos sacramentales de Calderón: “La coherencia de una lengua poética plena de recursos retóricos y de suntuosidad cultista cuando es preciso, la plena utilización de la música, y la riqueza escenográfica sirven de vehículos inmejorables para la rigurosa exposición doctrinal, consiguiendo piezas religiosas en las que el valor dramático, en general, alcanza espléndidas cotas”.
El investigador E. Rull Fernández explica que un auto sacramental era el resultado de una síntesis estético-dramática de diferentes artes: poesía, pintura, arquitectura y música. En cuanto a la música, el mismo autor se refiere a ellos como verdaderas pequeñas óperas en las que las partes cantadas son minuciosamente preparadas para formar un haz de significación en el conjunto del drama, que alcanza a su misma estructura y a su propio sentido.