Un Alquimista de las Contradicciones. Schumann
| 1849. Muerte de Chopin integral de la obra para violonchelo y piano de Schumann |
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| 1ª Parte | |
Robert SCHUMANN (1810-1856) Phantasiestüke para Violonchelo y piano op. 73 (1849) • Zart und mit Ausdruck (Tierno y con expresion) • Lebhaft, Leicht (vivo y ligero) • Rasch mit Feuer (Rapido y con fuego) Fünf Stüke im Volkston para Violonchelo |
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| 2ª Parte | |
| Frédéric CHOPIN (1810-1849) Sonata para violonchelo y piano en sol menor opus 65 (1845) • Allegro moderato • Scherzo • Largo • Finale |
El recital de Suzana Stefanovic e Ilona Timchenko nos conduce a momentos esenciales del Romanticismo a través de sus representantes más conspicuos. Dos genios de la música, nuestro Robert Schumann y su siempre admirado amigo Fryderyk Franciszek Chopin.
La primera parte está dedicada a composiciones de cámara de Schumann compuestas en el año 1849, tremendo año revolucionario que fue muy duro en primavera. Fue el último que los Schumann pasaron en Dresde, antes de incorporarse Robert al puesto de director de música de Düsseldorf.
Aquel año, tan fecundo para él, comenzó con el repaso de páginas del pasado. También se ocupó de editar esas piezas juveniles, y volvió sobre las Escenas del Fausto de Goethe Wo.O.3, iniciadas cuatro años antes en Dorpart (Livonia). En enero de 1849 terminó las Escenas del bosque, Op. 82 y en febrero compuso una obra singular, el Adagio y Allegro para trompa y piano, Op. 70, cuya parte de trompa podía ser interpretada “ad libitum” por un violín o, como hoy vemos, por un violonchelo.
La lectura de Byron, que le llevó a componer en agosto de 1848, las primeras páginas de Manfred, propició de algún modo estas piezas instrumentales de hoy, llenas de fantasía y pasión. Es evidente que el violonchelo es más apropiado que la trompa para expresar la desafiante y ardorosa elocuencia de Byron. En el Adagio y Allegro, Schumann contrapone el poético y conmovedor fragmento inicial al brillante rondó conclusivo, en el que encontramos de nuevo al Schumann febril y lleno de ideas de finales de la década de 1831-1840.
Las Fantasietücke, Op. 73 para piano y clarinete (también con la posibilidad “ad limitum” de tocarlas con violín, o violonchelo) son tres piezas de carácter compuestas tres días antes que el Adagio y Allegro al que acabamos de referirnos.
Si la primera Lart und mit Ausdruk (tierno y con expresión), se inicia con un tema muy bello y sugerente, la segunda Lebhaft, leich (vivo y ligero) no le cede en inspiración y nos parece un ejemplo en la poética schumaniana. La última se presenta ligada a ella Rasch und mit Feuer (rápida y con fuego) y mantiene la misma línea. No se puede decir quien lleva la voz cantante entre piano y ¿clarinete, violín, violonchelo?.
Schumann dedicó al violonchelista Johann Andreas Grabau (1908-1884), de la Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig, Fünf Stücke im Volkston, Op. 102. Fueron escritas en 1849, también en Dresde, pero su carácter es muy diferente al de las obras anteriores. Aquí estamos ante 5 piezas de estilo popular, más íntimas y objetivas, como las de una especie de Bartok sajón. El título de la primera Vanitas vanitatum, extraído del Eclesiastés, lleva la indicación de que debe ser tocada “con humor”; la segunda y la tercera son piezas íntimas, mientras la cuarta, enérgica y en algunos instantes lírica, preludia bien la quinta y última Stark und markirt (con fuerza y marcado), una especie de danza elegante y estilizada.
La segunda parte de este recital de Michal Domochowski y Graham Jackson está integrada por una sola obra, la Sonata en Sol menor, Op. 65, para violonchelo y piano, de Fyderik Chopin (1818-1849). Es una obra grande, en cuatro movimientos, escrita por el compositor desde finales hasta principios de 1846, es decir en una etapa tardía de su vida, poco después de finalizada su bellísima Sonata núm. 3 en si menor Op. 58. Por esta época nacieron las seis Mazurcas Op. 59 y Op. 63; la Barcarola, Op. 60 la formidable Polonesa-Fantasía, Op. 61; los dos Nocturnos Op. 62, y los Tres valses, Op. 64. Composiciones surgidas bajo el peso de una enfermedad que le agobia y martiriza cada vez más. La Sonata para violonchelo y piano es una obra maestra en la que Chopin, como Beethoven treinta años antes, no se ajusta a los moldes de la sonata, sobre todo en el colosal primer movimiento.
El segundo, scherzo, es más clásico, con esa mazurca pianística intercalada, cuyo tema se desarrolla con gran imaginación. El breve y soñador tercer movimiento, con sus refinados arpegios, ofrece una triste y soñadora melodía que ha recordado a muchos la del larghetto del concierto num. 2 en fa menor.
El finale es un rondó en el cual Chopin despliega, con el genio innato que le caracteriza varios temas. El primero, a modo de estribillo del rondó, tiene el ritmo vivo de la tarantela, pero sigue siendo triste con sus cromatismos descendentes. El segundo motivo, algo seco, recuerda al vigésimo de los Preludios, tan dramático y solemne. La coda se apoya en el tercer tema.
La Sonata en sol menor es la última de las obras del catálogo de Chopin, pues los números superiores a 65 corresponden todos a obras póstumas, es decir, publicadas tras su muerte, catástrofe ocurrida el 16 de octubre de 1849.
Chopin dedicó la Sonata a su amigo el violonchelista francés Auguste Franchomme (1808-1884), profesor a partir de 1846 en el Conservatorio de París. Para Herbert Weinstock, la Sonata para violonchelo permanece, como la Polonesa-Fantasía, en el paso hacia un nuevo reino, al cual, con la muerte de Chopin, ningún otro podría entrar.
Andrés Ruiz Tarazona
INTÉRPRETES
La formación musical de Ilona Timchenko, empezó a una edad muy temprana, en una pequeña ciudad de Crimea con el profesor A. Goliak. Muy pronto se trasladó a Moscú donde continuó sus estudios de piano con los profesores Vladimir y Víctor Bunin, María Polivanova y Elena Richter, y de composición con Albert Leman y Román Ledeniov. Posteriormente perfeccionó su formación en Holanda con los profesores Alexander Gold y Rian de Waal, en Italia con el profesor Lazar Berman y en Francia con el profesor Michel Beroff. Como compositora, Ilona se inició en el Festival de Música Moderna de Avignon (Francia), donde se estrenó su Sexteto “Dedicatoria a Avignon” para instrumentos de cuerda y viento, el cual gozó de un especial beneplácito por parte de la insigne compositora Sofía Gubaidulina. Como pianista, ha desarrollado una intensa actividad concertista actuando con diversas orquestas y en diversas salas, entre las que destacan la Orquesta de la Capella Académica de San Petersburgo, la Orquesta Filarmónica de la Radio de Holanda, Orquesta del Norte de Holanda, Real Filarmonia de Flandes, Orquesta Sinfónica de Granada, Real Filarmonia de Galicia, Orquesta de la Radio de Rumanía, en Musikverein (Viena), Concertgebouw (Amsterdam), Vreedenburg (Utrecht), Phillipszaal (La Haya), Gran Sala del Conservatorio de Moscú, Capella de San Petersburgo, Sala de Conciertos “Megaron” (Atenas), Teatro Monumental (Madrid), “Sala Mare a Palatului” (Bucarest) entre otras. También ha formado parte de conjuntos de cámara, como, por ejemplo, La Orquesta de Cámara “Nueva Música”, duo con Mark Lubotsky y el último de los cuales - el recientemente creado el Trío “Stella” en Santiago de Compostela. Ilona ha sido la primera intérprete de varias obras de compositores contemporáneos, algunas de las cuales estaban dedicadas a ella. Las grabaciones de estas obras se conservan en el Fondo del Conservatorio Estatal de Moscú. Ilona Timchenko tiene en su haber un amplio repertorio que abarca todo tipo de obras, desde el Barroco a la música contemporánea. Es ganadora de numerosos concursos internacionales de piano, galardonada, además, con varios premios del público y de la crítica musical, tales como “Beethoven Competition” en Viena (Austria), “Liszt Competition” en Utrecht (Holanda), “Enescu Competition” en Bucarest (Rumania), “María Callas Grand Prix” en Atenas (Grecia).
Violonchelista de origen yugoslavo, Suzana Stefanovic nació en 1966 en Belgrado. Fue alumna de Relja Cetkovic en su ciudad natal y de Janos Starker en Bloomington, Indiana, EEUU, de quien llegaría a ser asistente. Ganó primeros premios en numerosos concursos de su país, donde tocó recitales y actuó con las orquestas filarmónicas de Belgrado, Zagreb, Sarajevo, Skopie, los Solistas de Zagreb y otros. Reside en España desde 1988. Fue asistente de solista de la Orquesta Ciudad de Barcelona y profesora del Conservatorio del Liceo y desde 1991 es Solista de la Orquesta Sinfónica de Radiotelevisión Española. Suzana Stefanovic ha actuado con la Orquesta Ciudad de Barcelona, Orquesta Sinfónica de Radiotelevisión Española y Orquesta de Cámara de Europa, con los maestros Decker, Comissiona, Ben-Dor y García Asensio. Ha estrenado obras para violonchelo solo de Taverna-Bech, Iges y Olavide en los Festivales de Música Contemporánea de Alicante y Barcelona. Como miembro del Trío Modus estrenó tríos de cuerda dedicado a dicho grupo de Bustamante, Greco y Torres y también ofrecieron la primera audición en España del Divertissement de Jean Françaix, con la Orquesta de la Comunidad de Madrid y José Ramón Encinar. Suzana Stefanovic forma parte asimismo de los tríos Gala (con flauta y piano) y del trío de piano Clara Schumann, con el que realizó la integral de las obras de cámara con piano de Johannes Brahms en el centenario de su muerte, en Madrid y Barcelona. Paralelamente a su carrera de concertista, desarrolla una importante actividad educativa. Gracias a la amabilidad de Don Pablo Palma, toca un violoncello G. Guadanini.