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El Texto Iluminado. La Aventura
7 febrero al 7 marzo 2006
fotografía cartel
Cines Moderno. Plaza Martínez Zaporta, 5. Logroño
20,00 h
Venta de abonos (10 €) el día 7 de febrero a partir de las 6 de la tarde en la taquilla de los cines Moderno.
Venta de localidades (3 €) todos los días de proyección del ciclo a partir de las 6 de la tarde en la taquilla de los cines Moderno.
Planeta prohibidoPlaneta prohibido
Forbidden Planet / 1956 / EEUU /
Metro Goldwyn Mayer / 98' / V.O.S.E.
7 DE FEBRERO DE 2006

Guión: Cyril Hume, a partir de la historia de Irving Block y Allen Adler, a su vez inspirada libremente en La tempestad/The Tempest, de William Shakespeare.
Dirigida por Fred Mcleod Wilcox.
Director de fotografía: George Folsey. Color. Cinemascope.
Música: Bebe Barron, Louis Barron.
Efectos especiales: A. Arnod Gillespie, Warren Newcombie, Irving G. Ries.
Intérpretes:Walter Pigeon, Anne Francis, Leslie Nielsen,Warren Stevens, Jack Kelly, Richard Anderson, Earl Holliman.

Al principio no se parecían tanto. Me refiero a Planeta prohibido y La tempestad de Shakespeare. El de Stratford on Avon escribió una tragedia cómica de venganzas y fuerzas mágicas, mientras que los de la Metro se conformaron con una película de ciencia-ficción seria para todos los públicos. En la obra de teatro, Próspero, el duque legítimo de Milán, vive exiliado en una isla, acompañado por su hija Miranda, que desconoce el mundo exterior. Aficionado a las artes nigrománticas, Próspero (ayudado por Ariel, un espíritu del aire con ganas de divertirse, y Calibán, un monstruo deforme al que tiene esclavizado) hace naufragar el barco en el que viajan el rey de Nápoles y los responsables de su destierro. La peripecia de unos y otros, perdidos en un territorio inhóspito y enfrentados entre sí, demora el momento de la verdad: Próspero se venga de su hermano Antonio, usurpador de su título, y casa a Miranda con Fernando, el hijo del rey, antes de anunciar su regreso triunfante a Milán. (...) Estos y otros trucos utilizados por los guionistas de Planeta prohibido para disimular sus fuentes literarias lograron despistar durante años a los actores, productores y espectadores de la película. Todavía hoy es difícil hacerle comprender a Leslie Nielsen que es un gran intérprete shakespeariano. ¡Vaya usted a saber por qué! De una forma u otra, el perfecto matrimonio entre La tempestad y Planeta prohibido se produjo hace unos años sobre los escenarios teatrales ingleses, con el estreno del musical de Bob Carlton Return to the Forbidden Planet: Próspero, Miranda y Ariel, el robot patinador, reciben al Capitán Tempestad y a su tripulación en planeta D'Illyria, cantando viejos éxitos del rock de los cincuenta y sesenta. Pero éso es otra historia. El primer borrador del proyecto cinematográfico en sí data de 1954 y responde a los deseos de modernización de la MGM. Planeta prohibido (ex-Fatal Planet) sirvió como respuesta contundente a la moda de la serie B ciencia-ficcionera de la época. Superproducción al uso, la película cuenta con la colaboración de competentes actores (la estrella es el canadiense Walter Pidgeon), un buen realizador de encargos (McLeod Wilcox: director de las películas de Lassie) y algunos de los mejores técnicos del Estudio. Además de una historia que mezcla con soltura inyección de adrenalina, calentura sensual y aventura del conocimiento (ésta es la película del “¡Preparen sus mentes para una nueva escala de valores, señores!”), lo más destacable de Planeta prohibido es su empaquetado futurista. (...) El veterano Cedric Gibbons se encargó de dirigir a un equipo de decoradores curtidos en todo tipo de musicales y dramas históricos. Se reutilizó parte del set de Grand Hotel y se construyeron cicloramas de ciento diez metros de longitud. Para la escena de la maquinaria Krell, se montaron maquetas de diez metros de alto, Walter Plunkett, otro mago del musicales, diseño los trajes astronáuticos de los chicos, y Helen Rose se encargó de los espectaculares vestiditos cortos con brillantes de Anne Francis. Los FX contaron con la supervisión general del pionero en la materia A. Arnold Gillespie, que pudo trabajar al lado de Warren Newcombe (que encargó de los matepaintings) y Joshua Meador, un genio de animación Disney (suyo es el diseño del Monstruo del Id, a medio camino entre el León de la Metro y el Demonio de Tasmania).

Pedro Calleja. Nosferatu, 14/15, Febrero de 1994, pp.. 193-195.

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