Clásicos y Renovadores
Junto a los Románticos, ALexander ScriabinPARTE I
Piotr Tchaikovsky (1840-1893)
Douce rêverie
Valse opus 38
Méditation opus 75
Humoresque (opus 10 n°2)
Serge Rachmaninov (1873-1943)
Romance opus 10 n°6
Alexander Scriabin (1872-1915)
Preludio opus 11 nº 13 “Lento”
Preludio opus 33 nº 2 “Vagamente”
Sonata Nº 3 en fa sostenido menor, opus 23
Dramatico - Allegretto - Andante - Presto con fuoco
PARTE II
Alexander Scriabin (1872-1915)
Dos piezas
Poema opus 69, nº 1-Allegretto
Enigmatico opus 52, nº 2-Étrange, capricieusement.
Sonata opus 64
Misa Blanca “Messe Blanche”
Dos piezas
Deseo, “Désir” opus 57 nº 1
Masque opus 63 nº 1
Sonata nº 9 opus 68
Misa Negra “Messe Noire”
Poema opus 72
Hacia la llama “Vers la flamme”
Varias miniaturas pianísticas de corte romántico de Chaikovsky y Rachmaninov preceden a la música de Scriabin, breves cuadros que integran la ligereza y el encanto de la música de salón con los aspectos meditativos, reflexivos, como Méditation opus 75 de Chaikovsky o Romance opus 10 nº 6 de Rachmaninov. Esta música nos introduce al contexto pianístico del que parte Scriabin, punto a partir del cual, el autor desarrolla un estilo propio, rebosante de personalidad y de modernidad.
Rachmaninov y Scriabin fueron compañeros en el Conservatorio y dos colosos del pianismo ruso de la época, pero tuvieron carreras en cierta medida inversas. Mientras que Sergei Rachmaninov acabó en su época siendo más conocido como virtuoso que como autor, la fama de Alexander Scriabin le reconocía como uno de los compositores de vanguardia. En las raíces musicales de Scriabin está el pleno romanticismo: la amabilidad sonora y las pequeñas formas de Chopin, la mentalidad constructiva de Liszt y la base ofrecida por la tradición pianística rusa. Cuando murió prematuramente en 1915, a la edad de cuarenta y tres años, el autor abordaba la creación de nuevos preludios de corte atonal, y era uno de los exponentes, con Schöenberg, de la fiebre experimentadora que invadía aquellos años. Con una diferencia respecto al representante de la Segunda Escuela de Viena, y es que Scriabin supo seguir embrujando a las audiencias con nuevas y personales sonoridades, llenas de sensualidad y altamente adictivas.
El preludio opus 11 y el preludio opus 33, son representativos de esas “pequeñas formas” con las que Scriabin se sintió cómodo. No hay que olvidar que el preludio fue la forma más abordada por el compositor, con varios números de opus, probablemente porque para él es terreno conocido. En los preludios, el autor puede experimentar cómodamente y aplicar sus investigaciones después lo aprendido a formas que le resultan más ajenas.
Tras los dos preludios, se cierra la primera parte del programa de hoy con la tercera de las diez sonatas de Scriabin, una obra que marca el comienzo de la transición en el estilo compositivo del autor, que recuerda al Liszt del último período, y en la que las influencias espirituales y mesiánicas provenientes de la teosofía ya están presentes. Sus cuatro movimientos hacen, cada uno de ellos, referencia a un estado del alma: Drammatico titula el autor al primero, y quiere reflejar musicalmente cómo el alma libre se precipita con pasión hacia el luto y el dolor. En el segundo, Allegretto, el alma ha llegado a una suerte de reposo momentáneo; ha dejado de sufrir y está aturdida, pero en el fondo sigue inquieta. En el tercero, Andante, el alma vaga a la deriva en un mar de sentimientos dulces y melancólicos, y por fin llega el cuarto y último movimiento, Presto con fuoco, y en él relata cómo desde las profundidades del ser, se eleva la voz formidable del Hombre-Dios y el canto de la victoria suena triunfante.
Varias piezas breves de Scriabin salpican la segunda parte del programa de hoy en la que el plato fuerte está conformado por dos sonatas y el Poema opus 72 subtitulado Vers la flamme. Misa Blanca y Misa Negra, son los dos subtítulos que se aplican a la séptima y novena sonatas del autor ruso; ambas datan del último lustro de vida del compositor, entre los años 1911 y 1915. Misa Blanca era la sonata favorita del autor, que la consideraba portadora de un gozo irresistible, y en ella asistimos a los más marcados paroxismos sonoros y psicológicos y a las armonías más densas y complejas. Su estructura responde a una rigurosa lógica matemática interna. Misa Negra es el nombre dado por un pianista y teólogo amigo de Scriabin a su novena sonata, obra que responde también a otro nombre dado por su autor, Poema Satánico. Esta penúltima sonata trata de describir la ensoñación de visiones demoníacas, y para ello Scriabin se sirve de un universo sonoro impresionista. El autor actúa como un medium que canaliza energía y vibraciones a través del proceso creador, acumulando tensiones que acaban desembocando en una danza del mal. La Misa Negra de Scriabin parece renunciar a tempestades y urgencias sonoras que poblaban las sonatas precedentes, y se caracteriza por su economía de medios, su introspección y un lacónico tono vital que hace resaltar aún más el brillante final.
Cierra este concierto la última obra de Scriabin de dimensiones relativamente importantes: el Poema opus 72 Vers la flamme, Hacia la llama. Se trata de un poema musical de una densidad excepcional, perfectamente equilibrada en la arquitectura y la formulación evolutiva de las ideas. Desde los lentos y oscuros acordes iniciales, acumuladores de tensión, brota un tremendo crescendo que parece implorar la luminosidad del fuego, elemento al que Scriabin alude en varias obras, y que siente como purificador: “Si logro comunicar una parte de mi iluminación al mundo, éste se regocijará durante siglos”.
BERNARD LEMMENS. Piano
Nacido en Genappe en Bélgica, Bernard Lemmens y dotado de
precoces aptitudes musicales obtuvo, rápidamente, los títulos de
piano en el Conservatorio Real de música de Bruselas en la clase
de Eduardo del Pueyo.
Revela desde sus primeros conciertos una naturaleza inspirada
de intérprete visionario. Gana en 1972 el primer premio del
“Concours National Scriabin de Mons” y es brillante laureado del
Concurso Internacional Scriabin de Oslo.
Bernard Lemmens comienza entonces una importante carrera
de solista, dando numerosos conciertos y recitales, ademad de
en Bélgica, en Escandinavia, en el Este de Europa, en la antigua
Unión Soviética, en Francia, en Alemania, en Luxemburgo, en
Italia y en los Pises Bajos, en donde su interpretación del
Segundo Concierto de Liszt en el Concertgebouw de Ámsterdam
causó sensación.
En sus interpretaciones con orquesta hay que destacar que
ha actuado bajo la dirección de maestros tales como Roberto
Benzi, Pierre Bartholomée, Mendi Rodan, Avi Ostrowski, Jean
Claude Casadesus, Karl Anton Rickenbacker, Yuri Simonov...
Si bien Bernard Lemmens manifiesta una predilección particular
por el repertorio romántico, se implica también en la exploración
de compositores menos conocidos, tales como Godowsky,
Reubke, Mompou, Villa-Lobos, Myaskowsky, Medtner.
La música de Alexandre Scriabin, de la cual es él uno de los
interpretes actuales mas auténticos, ocupa un lugar muy especial
en su trabajo.
Bernard Lemmens ha realizado numerosas grabaciones para
disco (Prokofiev, Rachmaninov, Liszt, las dos sonatas de Jolivet...)
y para diversas radios y televisiones europeas.