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Sentido & Sensibilidad
13, 20 y 27 de noviembre 2006
cartel
Auditorio Municipal de Logroño
11 noviembre · 20,30 horas
Entrada libre · Plazas limitadas

Primer concierto

I PARTE
Variaciones sobre un tema de Corelli
F. Kreisler - G.Tartini
(1875-1962) - (1692-1770)

Preludio y Allegro al estilo de Pugnani
F. Kreisler (1875-1962)

Dúo para violín y piano en La mayor, op. 162, D. 574
F. Schubert (1797-1828)

Allegro moderato
Presto
Andantino
Allegro vivace


II PARTE
Sonata nº 10 op. 96 en sol mayor
L. van Beethoven (1770-1827)

Allegro moderato
Adagio espressivo
Scherzo. Allegro
Poco Allegretto - Adagio espressivo
Tempo I - Allegro - Poco Adagio - Presto

 

Intérpretes:
Joaquín Torre
, violín
Kennedy Moretti
, piano

Del mismo modo que la literatura o que la pintura, la música supo expresar de manera insuperable el alma romántica. El triunfo en todos los medios, incluidos los sociales, de algunos músicos, en toda Europa, eclipsó –siquiera fuese momentáneamente- a los restantes artistas. Triunfaban los divos operísticos – los cantantes, pero también los compositores (Verdi, Wagner) en un arte que se convirtió en emblemático para la burguesía. Pero también tenían éxito arrollador los pianistas y los violinistas, los grandes virtuosos de un instrumento musical, que viajaban constantemente de concierto en concierto. Toda la concepción del arte se impregna de música, el arte expresivo por excelencia: las grandes victorias románticas serán sonoras o no serán.

Heredero de esta concepción, el “último gran romántico” podríamos decir, es el gran violinista Fritz Kreisler (Viena, 1875, Nueva York, 1962). Estudió con figuras míticas como Hellmesberger o Massart (este último, profesor del gran Wieniawsky). En diciembre de 1899, su debut con la Filarmónica de Berlín bajo la batuta de Nikisch marcó el comienzo de una carrera internacional. Destaquemos su relación con el gran Elgar, quien le dedicó su concierto para violín en 1910, dirigiéndole en el estreno que tuvo lugar en el Queen´s Hall. Kreisler era único, y su carrera así lo refleja. El fue el máximo valedor de un violinismo de suprema elegancia vienesa, y, como intérprete, logró uno de los sonidos más bellos y expresivos que se recuerdan.

Como compositor, trató de hacer brillar su instrumento por encima de todo, en lo que sigue los parámetros decimonónicos a la perfección. Kreisler escribió música propia, cadenzas para los conciertos de Beethoven y de Brahms que hoy se siguen interpretando, y multitud de arreglos, como las Variaciones sobre un tema de Corelli por Tartini, en las que escoge unas variaciones tartinianas sobre la técnica del violín (de las que este compositor posee en abundancia) y “arregla” tres para violín y piano, con su estilo inimitable. Además, compuso docenas de piezas “al viejo estilo” que adscribió a varios compositores del siglo XVIII, como Pugnani, Francoeur, Padre Martini… Cuando el compositor admitió en 1935 que estas piezas eran falsas, algunos críticos, como Ernest Newman, se sintieron indignados, mientras que otros lo aceptaron como una broma. En todo caso, tienen tan fuerte perfume de época que hoy ya no nos equivocaríamos. La elegancia y romanticismo, el fuerte virtuosismo del Preludio y Allegro en el estilo de Pugnani, un juego con todas las posibilidades del violín, es de los que hacen disfrutar al público de todas las épocas y lugares. El legado de un gran intérprete.

Seguimos en Viena, pero nos retrotraemos un siglo. Le han sobrevivivido a Schubert (1797 - 1828) seis obras para violín y piano muy espaciadas en el tiempo de su corta vida. Si descontamos las tiernas Sonatinas, la primera composición de envergadura que escribió para esta formación es obra de plena juventud (tenía veinte años) y fue publicada por Diabelli con el título de Dúo en La Mayor (D. 574) aunque realmente es una verdadera sonata clásica. Un comienzo mágico, pleno de lirismo, nos sumerge de lleno en el mundo schubertiano. El compositor avanzó considerablemente en fluidez, libertad rítmica y variedad. Schubert invirtió el orden usual de los movimientos interiores, haciendo que el Scherzo, de picante gracia, al que sigue un Trío muy vienés, se produjese antes que el Andantino, quizá debido a que el Allegro Vivace es parecido estructuralmente al segundo movimiento. El Andantino, todo dulzura, es un verdadero diálogo entre los dos instrumentos, “por el que se deslizan las sombras de Mozart y de sus personajes, especialmente las de Pamina y Tamino” (Massin).

Schubert se preguntaba: “¿Se puede hacer todavía algo después de Beethoven?” Su genio contribuye a darnos la respuesta. Schönberg decía de sí mismo que era tan sólo “un pequeño revolucionario comparado con Schubert”. Ambos compositores compartieron un maestro: Salieri, una ciudad: Viena y una inspiración: Mozart.

La Décima Sonata en Sol Mayor op. 96 para piano y violín de Beethoven (1770-1827) está ya muy alejada de sus compañeras, cerrando el ciclo de sonatas dedicadas a este dúo de instrumentos en el que el compositor de Bonn había dado auténticas obras maestras a lo largo de quince años. La última representa un paso más hacia el Romanticismo, que su autor refleja en esta obra cuasi mística y transparente, de inusitada perfección.

El año de 1812, en que nació, es el de la Séptima Sinfonía (terminada en mayo) y la Octava (escrita entre el verano y el otoño). La Décima Sonata, según sugerente interpretación de Solomon, puede compararse con éstas, a modo de “delicada acuarela parangonada con grandes frescos sobre un mismo tema”. Este año, en el plano biográfico, es el de las cartas al Amor Inmortal –una amada que todavía queda por dilucidar entre los estudiosos- que llenó a Beethoven de esperanzas, aunque éstas no se llegaron a materializar nunca.

La Sonata se compuso, rápidamente, en Viena y fue dedicada al archiduque Rodolfo, importante alumno, admirador y amigo del compositor, siendo presentada a los vieneses el 29 de diciembre de 1812 por Pierre Rode, célebre violinista, y el propio archiduque al piano. Consta de cuatro movimientos, a partir del Allegro inicial, en que despega con “la más prodigiosa transposición a música de un signo de interrogación” (Poggi y Vallora), y que está, naturalmente, en forma-sonata.

El Adagio, abierto por el piano con una extática y maravillosa melodía, prolongada por el violín, es el punto de mayor inflexión expresiva. “Contornos purísimos y vuelo ligero” (Ballola). La rêverie será rota por las repentinas exclamaciones de la fiesta campesina que nutre el Scherzo siguiente. El ambiente cambia en el Trío. En éste parece flotar un perfume de vals vienés. Luego vuelve al Scherzo inicial. Una coda en sol mayor progresivamente acelerada culmina el movimiento. El Poco Allegretto, de vena igualmente popular, en realidad es un rondó de forma muy libre, constituido por una amplia sucesión de variaciones sobre un tema del folklore alemán. Aparentemente las transformaciones son insignificantes, pero en realidad transforman íntegramente el tema antes de reconducirlo a la base y cerrar la sonata con una conclusión triunfal.

Este es el gran adiós beethoveniano a la sonata para violín expresado con gran nobleza y grandeza de ánimo. La calma espiritual, el rechazo del énfasis virtuosistico, el lirismo del segundo movimiento, todo ello produce realmente una imborrable sensación de serenidad. Y, sin embargo, el compositor atravesaba por una crisis emotiva muy profunda, como lo demuestran las cartas conservadas al archiduque Rodolfo. “Hace tiempo que sufro; pero debo decir, por amor a la verdad, que mucho más en el alma que en el cuerpo.” Y en otra carta añade “En cuanto a la salud, no estoy tan grave; pero sobre ésta actúan factores morales de mucho peso. Y éstos, creedme, no se pueden eliminar tan fácilmente”. En este sentido, es un creador absolutamente subjetivo. Sin embargo, sus obras tienden, especialmente en su último período, a la abstracción aun siendo tan profundamente personales y humanas. Nietzsche, en Humano, demasiado Humano, escribió estas palabras que resumen todo un mundo: “La música de Beethoven es música sobre música”. El genio de Bonn es el último de los clásicos y el primero de los grandes románticos.

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