VIII Semana de Música Antigua VENTA DE LOCALIDADES
Hasta el 3 de septiembre a través de:
· la red de cajeros de IberCaja de España
· la página web www.ibercaja.es
· el número de teléfono 902 220 822
A partir del día 11 de septiembre se podrán adquirir entradas de todos los conciertos en la Taquilla de Riojafórum desde dos horas antes del inicio del concierto.
Precio de las localidades para cada concierto: 6 €
Todas las entradas son numeradas
Xavier Díaz-La Torre y Pedro Esteban
Miércoles 13
“Laberintos ingeniosos para la guitarra española”
GASPAR SANZ
I PARTE
Marionas por la B, veinte y ocho diferencias
Piezas por la cruz
Capricho arpeado , y una sesquialtera
Alemanda , la Preciosa
Corrente
Zarabanda francesa
Piezas por la D
Pavana al aire español, cinco partidas con mucha novedad
Xácaras, Passeos por el cuarto tono, y una giga por el mismo punto (improvisación)
Tarantella , improvisación
II PARTE
Piezas por la O
Preludio y fantasía,
con mucha variedad de falsas y una sesquialtera
para los que son muy diestros
Alemanda , la Sereníssima
Jiga al ayre inglés
Passacalle, veinte y ocho partidas de mucho arte
Piezas por la E y C
Xácara, diez y seis diferencias
Passacalle,
Zarabanda, improvisación
Paradetas, improvisación
XAVIER DÍAZ-LATORRE. Guitarra barroca
Xavier Díaz, nace en Barcelona en 1968. En 1990 finaliza sus estudios superiores de guitarra con matrícula de honor y premio de honor en el Conservatorio Superior de Barcelona. Posteriormente se traslada a Basilea (Suiza), donde en 1993 obtiene el Solistendiplom en el Conservatorio Superior de esta ciudad, bajo la dirección de Oscar Ghiglia. Seguidamente, su interés por la música antigua le conduce al estudio del laúd en la Schola Cantorum Basiliensis, donde cursa cuatro años de perfeccionamiento bajo la dirección de Hopkinson Smith.
Desde 1995 lleva a cabo una intensa actividad dentro del mundo de la ópera barroca. Destaca, entre otras, su participación en importantes producciones como Semele (G.F. Haendel) en la Staatsoper de Berlín con la Akademie für alte Musik, dirigido por René Jacobs, L'Orfeo (C.Monteverdi) en el Teatro Goldoni de Florencia, en el Teatro de la Monnaie de Bruselas, en el Covent Garden de Londres, en el Teatro de Aix-en-Provence, en el Teatro de los Champs Elysées de París, en el B.A.M. de Nueva York, con Concerto Vocale, dirigido por René Jacobs, y en el Teatro Real de Madrid con Le Concert des Nations, dirigido por Jordi Savall, Solimano (A.Hasse) en la Staatsoper de Berlín y en la Opera de Dresde con Concerto Köln, dirigido por René Jacobs, La Serva padrona (G.Pergolesi) en la Deutsche Philarmonie de Berlín y en el castillo de Ludwigsburg con en Neumann Ensemble, dirigido por Thomas Hengelbrock.
Es invitado regularmente por los festivales internacionales más importantes de Europa, Norte y Sud América. Forma parte de prestigiosos grupos de cámara y orquestas como Hespèrion XXI, La Capella Reial de Catalunya, Le Concert des Nations (dir. Jordi Savall). Es fundador de Goyesca, grupo vocal y instrumental dedicado al repertorio del s. XIX y es miembro fundador de La Terza practica, grupo de cámara interesado en el estudio e interpretación de la música italiana de los siglos XVII y XVIII.
También ha sido invitado como solista por la Orquesta Sinfónica de Basilea (dir. J. Meier) y la Orquesta Sinfónica Europea (dir. C. Florea), entre otros.
Su interpretación del Concierto de Aranjuez del maestro Rodrigo ha sido unánimemente aplaudida por la crítica.
Ha participado en diversas grabaciones de discos para Alia Vox, Deutsche Harmonia Mundi, Corund Productions y para el sello discográfico del Festival de Música Antigua de Curitiba (Brasil), así como para numerosas cadenas de televisión y radio Europeas.
Actualmente es profesor de la Escuela Superior de Música de Catalunya.
PEDRO ESTEVAN. Percusión
Estudios de percusión en el Conservatorio Superior de Música de Madrid con José María Martín Porrás y Enrique Llácer “Regolí”. En Aix-en-Provence (Francia), percusión contemporánea con Sylvio Gualda y africana con el maestro senegalés Doudou Ndiaye Rose. Además ha estudiado la técnica de los panderos con Glen Vélez.
Fue miembro fundador del Grupo de Percusión de Madrid. Ha colaborado con la Orquesta de RTVE, con la Orquesta Gulbenkian de Lisboa, con la Orquesta Nacional de España, con el Grupo Koan, con el grupo de música fonética Glotis, con la Orquesta of the 18th Century que dirige Frans Brüggen, con la orquesta sinfónica de Madrid, con Les Saqueboutiers de Toulouse y con Paul Winter Consort.
Actualmente se dedica a la música antigua, -Hespèrion XXI, La Capella Reial de Catalunya, Le Concert des Nations, The Harp Consort y SEMA-; a la contemporánea con Grupo Círculo, Rarafonía, Orquesta de las nubes, y PAN-KU percusión. Como solista, ha dado conciertos con la Orquesta de Cámara Nacional de España y con la Orquesta Reina Sofía. Ha participado en el festival Milano-Poesía 89 y en diversos ciclos de música actual con programas exclusivamente de percusión.
Ha intervenido en diversos montajes teatrales de Lluís Pasqual y de Núria Espert. Ha compuesto la música para “Alesio” de I. García May y para “La gran Sultana” de Cervantes, con dirección de Adolfo Marsillach. Ha sido director musical en el montaje de “El Caballero de Olmedo” de Lope de Vega, dirigido por Lluís Pasqual para L'Odeon-Theatre de l'Europe.
Comentarios al programa
Durante la segunda mitad del siglo XVII, la guitarra barroca se había convertido en un instrumento muy popular en Italia y en España, mientras Francia vivía las últimas horas de su predilecto, el laúd. Heredera de la vihuela renacentista, la guitarra de cinco órdenes fue al mismo tiempo instrumento culto y popular: como escribe L. Robledo, “tan a gusto se hallaba en manos de rufianes como en las de los más exigentes tañedores y compositores que confiaban a ella el acompañamiento de los tonos de cámara, de música escénica y de villancicos religiosos”.
La guitarra de esta época tenía cinco juegos de cuerdas, cuatro dobles y una sencilla, llamada “prima”, la más aguda; algunas de las cuerdas dobles se afinaban al unísono y otras a la octava. Además, podía tener sólo cuerdas agudas (sin bordones) para conseguir un sonido más propio de la técnica punteada (al estilo italiano), o mezclar cuerdas agudas y graves para obtener un instrumento mejor preparado para la técnica del rasgueo (al gusto español descrito por Gaspar Sanz). Ambas maneras de afinar la guitarra fueron utilizadas indistintamente por el compositor aragonés (1640-ca.1710), según el tipo de técnica predominante en cada pieza.
Nacido en Calanda (Teruel), tras estudiar teología en la Universidad de Salamanca, Gaspar Sanz pasó algún tiempo en Italia (en Roma y Nápoles) donde se formó con los mejores instrumentistas, entre ellos el guitarrista Lelio Colista, de quien aprendió en profundidad la técnica de tañer la guitarra. Su exquisita educación de humanista le permitió dominar el arte del grabado, siendo además un buen traductor, latinista y enamorado de laberintos y enigmas. Para J. I. Palacios, esta amplitud de conocimientos le permitió usar criterios didácticos en la elección del repertorio de su tratado, tanto de músicas cortesanas como populares.
A su regreso, Sanz se convirtió en el profesor de guitarra de Don Juan José de Austria, hermanastro del rey Carlos II, del que se sabe que “tañía” la viola de gamba en conjuntos para su entretenimiento en el palacio. A él está dedicada la famosa “Instrucción de Música sobre la guitarra española” cuya primera edición apareció en Zaragoza el año 1674. Su título íntegro decía:
“Instrucción de Música sobre la guitarra española y Método de sus primeros rudimentos, hasta tañerla con destreza, con dos laberintos ingeniosos, variedad de sones y dances de rasgueado y punteado, al estilo español, italiano, francés e inglés, con un breve tratado para acompañar con perfección sobre la parte muy esencial para la guitarra, arpa y órgano, resumido en doze reglas y exemplos los más principales de contrapunto y composición, dedicado al Serenísimo Señor, el Señor Iván, compuesto por el Lecenciado Gaspar Sanz, aragonés, natural de la Villa de Calanda, Bachiller en Teología por la Insigne Universidad de Salamanca”.
En esta importante obra aparecían por primera vez piezas que mezclaban los dos estilos de tañer la guitarra: el rasgueado (más popular) y el punteado (de carácter culto). Según J. I. Palacios, se trata de la fuente más notable de que disponemos para conocer la música de la guitarra barroca, su afinación, tipos de cordajes y técnicas interpretativas, además de ofrecer un breve compendio para acompañar, “resumido en doze reglas” , que podía servir al mismo tiempo para arpistas y organistas y para instrumentos polifónicos que realzaban los acompañamientos de bajo continuo.
Muchos autores subrayan la modernidad de Gaspar Sanz al estudiar y coordinar en esta fecha tan temprana repertorios de estilos nacionales tan diferentes como el italiano (estilo que conocía a la perfección y que se percibe en danzas como la “Tarantella” o la “Corrente”) o el francés. A este último estilo pertenecen piezas como el improvisatorio “Capricho arpeado”, que refleja la manera libre de tocar los preludios “non mensurés” (no medidos) de los laudistas y clavecinistas franceses de la época, y la “Zarabanda francesa”. Por otra parte, Gaspar Sanz organizó el atractivo repertorio español, que es seguro que se escuchaba constantemente en la corte de los Austrias, en forma de breves piezas de danza popular como las “Xácaras” o los “Canarios”. Otra danza muy popular en las fiestas de la corte de Carlos II era la conocida como “Paradetas”, en la que se intercalaban breves paradas o rítmicos silencios durante la ejecución de la partitura. La organización de estas piezas “por la cruz”, “por la O” o “por la E” hace referencia a los tonos en que estaban afinadas.
Además de ser un compendio de todas las obras escritas hasta la fecha para guitarra barroca, la obra de Gaspar Sanz contiene un carácter esencialmente didáctico. En su primer libro, el aragonés expone diversas reglas para aprender a puntear, a rasguear y a acompañar con la guitarra y cualquier otro instrumento; en los libros segundo y tercero, da reglas para aprender a tocar sin maestro y con grandes facilidades. Tras varias ediciones que aparecieron a lo largo del siglo XVIII, la obra de Gaspar Sanz tuvo que esperar a comienzos del siglo XX para ser reconocida como merece. Ya para entonces habían aparecido las transcripciones que de estas piezas hizo el maestro Pedrell; después fueron las del guitarrista y musicólogo catalán E. Pujol; la importante labor de R. Sainz de la Maza o de N. Yepes, y por supuesto, las personales reinterpretaciones de J. Rodrigo o de M. de Falla. En la actualidad y tras importantes estudios musicológicos y la recuperación del repertorio interpretado en instrumentos de la época, la obra de Gaspar Sanz ha conseguido ser conocida por un público cada vez más entregado a la música antigua, especialmente la de nuestro país.