Mozart y el
clásicismo vienés
6 de marzo, 2006
Recital de violín y piano
"LA GRACIA ESBELTA""
Joaquín Torre, violín
Kennedy Moretti, piano
PARTE I
Sonata en Sol Mayor para violín y piano K 301
W. A. Mozart (1756-1791)
Allegro con spirito
Allegro
Sonata en Fa Mayor para violín y piano K 376
W. A. Mozart
Allegro
Andante
Rondo, Allegretto grazioso
PARTE II
Sonata en Re Mayor para piano y violín op. 12 nº 1
L. van Beethoven (1770-1827)
Allegro con brio
Tema con variazioni: Andante con moto
Rondó: Allegro
Sonata en La Mayor para piano y violín op. 12 nº 2
L. van Beethoven
Allegro vivace
Andante piu tosto Allegretto
Allegro piacevole
En Mannheim, entre 1777 y 1778, vio la luz esta colección de seis sonatas casi todas en dos movimientos, como las de Haydn, cuyo fuerte ascendiente pesaba sobre él. Es música galante, si entendemos por galantería ese “no sé qué” que vuelve la música menos sabia, más expresiva, fruto de la adecuación a una nueva sensibilidad.
Los primeros borradores mozartianos nos muestran que pensó en la flauta antes que en el violín, que es claramente el instrumento acompañante. De hecho, la sonata comienza con el tema en el piano. Cabe destacar en el segundo movimiento, una bella sección intermedia en modo menor con ritmo siciliano.
Más madura que la anterior, la Sonata en Fa mayor KV 376 pertenece a otra colección de seis sonatas que ya tuvimos ocasión de comentar en el primer concierto del ciclo y de las que señalamos que funcionaban por suscripción.
Escrita también en el verano de 1781 en Viena, Mozart se plegó a las convenciones del género, pero no por ello dejó de construir una obra valiosa. Es la única que no posee ningún movimiento en modo menor y, dentro de las que compuso en la ciudad del Danubio, la más galante. Un primer movimiento brillante, un Andante tierno y colmado de sensibilidad y un Rondó final gracioso y encantador componen una obra plenamente clásica.
La influencia mozartiana es bien palpable en las tres sonatas de juventud que componen la op. 12 para piano y violín de Beethoven. Eran su primera incursión en el género, cosa curiosa ya que, además del piano, tocaba bastante bien el violín y la viola; a los doce años formaba parte de la orquesta de corte de Bonn y, tras su traslado a Viena, había seguido recibiendo lecciones de violinistas de talento. Sin embargo, el compositor probó suerte primero con las magníficas sonatas para violonchelo op. 5.
Las tres sonatas op. 12 son encantadoras, gráciles, fluidas, como un homenaje al estilo mozartiano más equilibrado y sereno. Sin embargo, contienen todas ellas el fuego, el ímpetu de Beethoven, su impronta ya es bien patente. Respetan la tradicional estructura en tres tiempos, con los consiguientes “puntos fijos” estilísticos: un primer tiempo notable, un segundo tiempo más lírico y expresivo y un finale brillante. Fueron escritas en Viena entre 1797 y 1798.
La sonata nº 1 en Re mayor posee un Allegro planteado en la clásica forma-sonata, muy dramático. Le sigue un andante en el que cabe percibir una lejana influencia de Haydn, con cuatro variaciones. Estas variaciones siguen el mismo diseño que las del segundo movimiento de la sonata “Kreutzer” que escucharemos en el próximo concierto del dúo violín-piano. Esto es, primera variación del piano, segunda del violín, tercera en menor alcanzando la culminación emocional, que se resuelve con la cuarta variación de vuelta al modo mayor y la coda. Termina con un rondó de sabor inequívocamente mozartiano, en sus motivos alegres y desenvueltos, pero también un aire de fugitiva melancolía que lo recorre. Beethoven deja su impronta en el vigoroso tema inicial y en los desapacibles cambios de atmósfera, que no llegan a borrar la delicadeza del conjunto.
Más interesante y original aún que la primera, según la crítica, la sonata nº 2 se benefició del impulso creador de Beethoven. El compositor acababa de sufrir una misteriosa enfermedad que fue probablemente la que motivaría su dramática sordera. Sin embargo es más jovial y alegre que la primera. Está presidida por un singular Allegro vivace , levemente alborozado con su tema sin peso ni perfil melódico. El Andante, en modo menor, con carácter de recitativo operístico, resulta fascinante. El Allegro piacevole formalmente parece un compromiso entre rondó y minué y sirve a su propósito de terminar esta obra con un aire de divertimento.
Las tres sonatas op, 12 fueron dedicadas a Antonio Salieri, maestro de capilla de Viena y, en los primeros años de la estancia de Beethoven en Viena, maestro suyo en materia de estilo vocal y teatral. Además, Salieri también había estado en contacto con Mozart en vida de éste en múltiples ocasiones, lo que sirvió para alimentar una leyenda negra que primero a través de Pushkin y Rimsky-Korsakov, y en nuestros días con la chispeante e injusta Amadeus de Schaffer-Milos Forman ha popularizado (pero a qué precio) su nombre. Evocando esta inventada historia, un poeta (Antonio Carvajal) reflexionaba sobre el eterno problema del genio artístico, y hacía decir a Salieri estos versos sobre Mozart:
“Subía, como pluma
de irisación y lava,
tu gracia esbelta hacia mi sien, rozaba
un momento mi olvido (…)
allí, donde la luz siempre amanece (…)”
JOAQUÍN TORRE, Violín
Nace en Gijón. Debe su formación violinística a los profesores Alfonso Ordieres, Francisco Comesaña, Dorothy Delay, Raphael Bronstein y Félix Andrievsky. Ha cursado estudios en el Conservatorio de Música de Oviedo, Real Conservatorio de Música de Madrid, Manhattan School of Music, Juilliard School of Music y Royal College of Music.
Ha actuado como solista con orquesta y ha ofrecido recitales en España, Francia, Alemania, Inglaterra, Portugal, Estados Unidos, Canadá y Sudamérica. Asimismo ha partici-pado en numerosos festivales de música como Aspen Music Festival (EE.UU.), Académie Internationale de Músique de Tours (Francia), Schleswig-Holstein Musik Festival (Alemania), y Festival de Música de Cámara de Tuy.
Es miembro de la Orquesta de Cámara Reina Sofía desde 1993. Su interés por la música de nuestro tiempo le ha llevado a colaborar también con el Ensemble de Música Contempo-ránea del Centro Gallego de Arte Contemporáneo (CGAC), estrenando en España obras de Sciarrino, Lindberg, Hosokawa, Pang-Pang, Murai, Dalbavie, Zinsstag y Gervasoni entre otros. En su repertorio figuran composiciones españolas de Montsalvatge, Mariné, Marco, C. Halffter, Brotons, etc.
Es ganador del XXVII Concurso de Violín "Isidro Gyenes" (1990). Ha grabado para Radio Nacional de España.
Ha sido profesor en la Escuela Superior de Música Reina Sofía. Actualmente ejerce la docencia en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid e imparte cursos por toda la geografía española. Sus alumnos han logrado premios en concursos internacionales, y forman parte de las principales orquestas y conservatorios españoles.
KENNEDY MORETTI, Piano
Nació en Brasil y realizó estudios musicales en la Universidad de Sao Paulo, en la Academia Franz Liszt de Budapest y en la Escuela Superior de Música de Viena. Ha sido pianista acompañante y asistente musical en la Ópera Nacional de Hungría, en la "Volkstheater" de Viena y también en las compañías vienesas "Neue Oper Wien" y "Neue Oper Austria". De 1994 a 1999 fue el acompañante exclusivo de las clases de Alfredo Kraus en la Escuela Superior de Música "Reina Sofía" en Madrid y en los cursos de verano de Santander.
Ha estrenado obras de Wolfram Wagner, Alexander Wagendristel, Helmut Jasbar y Siegfried Friedrich entre otros, y ha obtenido en 1994 el segundo premio en el Concurso Internacional de Interpretación de Música para Piano del Siglo XX "Austro Mechana", en Viena. Ha colaborado con los grupos austríacos de música del siglo XX "Wiener Collage" y "Jasbar Consort" y con el "Plural Ensemble" de Madrid.
Ha actuado en los últimos años en varias ciudades españolas y también en Portugal, Francia, Austria, Alemania, Inglaterra, EEUU y Brasil. En la intensa labor que desarrolla en el campo del acompañamiento vocal ha realizado actuaciones junto a cantantes como Aquiles Machado, Ana María Sánchez, Ruggero Raimondi, Simón Orfila, Milagros Poblador, María Espada, Marina Pardo, Angel Rodríguez, Mariola Cantarero, etc. y en el campo de la música de cámara instrumental con intérpretes como Hagai Shaham, Joaquín Torre, Angel García Jermann, José Manuel Román y David Tomás, entre otros. Se dedica también al clave y en el año 2002 retoma su actividad como pianista solista.
Ha realizado grabaciones de obras para piano solo y canciones de Helmut Jasbar (con María Espada) para el sello Extraplatte, de Viena, del ciclo "Winterreise" de Schubert (con Marina Pardo) para el sello Calando de Madrid, y de un CD de la serie "Compositores de Cantabria" (también con Marina Pardo) para la Fundación Marcelino Botín en Santander, además de transmisiones en directo por la Radio Nacional austríaca y para la Radio y Televisión Española.
En la actualidad reside en España y es catedrático de música de cámara en el Conservatorio Superior de Música de Salamanca y profesor de educación auditiva en la Escuela Superior de Música "Reina Sofía".